Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 23 de febrero de 2013

Fiesta judía de Purim

Cada año, al llegar el 14 del mes de Adar, los judíos celebran la fiesta de Purim. Como siguen un calendario lunar, la fiesta cae cada vez en un día distinto de nuestro calendario solar. Este año 2013 (5773 de la creación, según el calendario judío) cae el 24 de febrero (coincide con nuestro segundo domingo de Cuaresma) y la vigilia es hoy sábado 23. 

La fiesta es espectacular. Va precedida por un día de ayuno (que este año se adelantó al jueves) y se acompaña de numerosos ritos y costumbres: se lee el libro de Ester, se da limosna a los pobres, se envía un regalo de comida a los amigos, se tiene un banquete familiar, la gente se disfraza (como en nuestros carnavales) y, aunque a ustedes les parezca extraño, todos los varones están obligados a beber hasta emborracharse. En Jerusalén y en las ciudades amuralladas, la fiesta continúa un día más. ¿Cuál es el origen y el significado de esta fiesta? 

La historia de Ester. Recordemos que en el s. VI a.C. Nabucodonosor destruyó Jerusalén y se llevó a Babilonia el tesoro del templo y a los judíos cautivos. Más tarde, su reino cayó en manos de los persas. Cuenta la Biblia que en tiempos del rey persa Asuero (Jerjes I, s. V a.C.), una joven huérfana de origen hebreo, que se había criado con su tío Mardoqueo, se convirtió en esposa del rey, sin que este supiera cuál era su raza. El rey convocó un banquete en su ciudad de Susa, al que invitó a todos los habitantes, usando la vajilla que Nabucodonosor había robado del templo de Jerusalén. A pesar de las advertencias de los rabinos, los judíos también participaron, cometiendo un gran pecado, por lo que Dios dejó de protegerlos. Poco después, el primer ministro del reino, Amán, enemigo de los judíos, decretó que fueran todos destruidos el día 15 de Adar. 


Mardoqueo avisó a su sobrina y le pidió que intercediera por su pueblo ante el rey. Ella pidió a todos los judíos que ayunaran y oraran durante tres días, antes de presentarse ante el monarca. Los niños oraron con todo el corazón y su oración pura alcanzó el trono de Dios, que cambió la historia de su pueblo y la de sus enemigos. 

Ester se presentó ante el rey y le invitó a un banquete, pidiéndole que le acompañara su primer ministro. Cuando llegó el día, estaba tan deslumbrante, que el rey le dijo que pidiera lo que quisiera, que se lo concedería. Ella contestó que solo quería que salvara su vida y la de su pueblo, que el malvado Amán quería destruir. El rey se enojó y mandó colgar a Amán en la enorme horca que él había preparado para Mardoqueo, y convirtió al tío de Ester en el nuevo primer ministro. El libro continúa con la terrible venganza de los judíos sobre la familia de Amán y sus enemigos y la instauración de su recuerdo anual en la fiesta de Purim

Enseñanzas de la historia de Ester. Los rabinos han escrito mucho sobre el libro de Ester, que se debe leer entero cada año en el día de Purim. Recordemos que “purim” significa “suertes”, “sorteo”, “lotería”. Ellos aprovechan la ocasión para reflexionar sobre la Divina Providencia y sobre la fidelidad de Dios, que saca bienes de los males y guía la historia de manera oculta. 

Los imperios que han perseguido a Israel han caído uno detrás de otro y el pueblo judío ha renacido cada vez de sus cenizas. En la supervivencia del holocausto y en la refundación del estado de Israel ven una actualización del libro de Ester. El salmo 126 [125] profundiza en este tema. Comienza así: “Cuando el Señor cambió la suerte de Sión nos parecía soñar”. Recuerda cómo el pueblo fue llorando al destierro y volvió entre cantos de alegría a su patria, invitando a confiar en Aquel que tiene en sus manos nuestras vidas. 

También han escrito mucho sobre el significado de disfrazarse, para darse cuenta que no importa lo que los otros piensen de ti. Solo importa lo que Dios piensa y a Él no se le puede engañar.

Lo único negativo para nosotros, cristianos, es la insistencia en la venganza. Ellos consideran que lo exige la justicia, nosotros sabemos que solo el perdón puede vencer sobre el pecado, porque nos lo ha revelado Cristo.

Costumbres de Purim. Las leyes judías indican que en este día hay que mandar platos de comida a los amigos y vecinos, para que compartan la alegría de la fiesta. También indican que hay que dar limosna a los pobres y establecen la cantidad y la forma de darla. Tienen que ser 3 mitades de la moneda básica del país donde se vive. Por ejemplo, en Europa tres medios euros y en Estados Unidos 3 medios dólares. No sirven las medidas enteras, pero si no se tienen monedas de ese valor, se pueden dar tres unidades completas (por ejemplo, tres euros o tres dólares), la mitad como ofrenda del medio schekel (así se llama, en recuerdo del antiguo impuesto que se ofrecía al templo) y la otra mitad para hacer caridad. 


Están obligados solo los varones mayores de 20 años, aunque es costumbre que el padre de familia dé esa cantidad por cada uno de sus hijos (también por los que aún no han nacido, si la madre está embarazada de un varón), hasta que cumplen los 13 años y leen en público la Escritura. A partir de entonces, los padres ya no tienen responsabilidades sobre los hijos. Cada uno debe dar su propia limosna.

Relación entre Purim y Yom-Kipur. Uno místico judío, el Rabino Itzjak Luria, subrayó que el término bíblico para el día de la reconciliación, Iom Kipurim (Lev 23,28) puede también ser leído como Iom Ke-Purim, lo que significa literalmente “un día como Purim”. Aparentemente suena ilógico, porque Yom-Kipur es día de ayuno y oración y Purim es día de alegría desenfrenada. Más aún, al decir que Yom-Kipur es “un día como Purim”, se indica que Purim es más importante, y el día de la reconciliación adquiere su importancia del parecido con el día de la fiesta.

Los rabinos lo explican diciendo que hay dos formas de acercarse a Dios: el camino del respeto y el temor (cuyo mejor ejemplo es el Yom-Kipur), y el camino del amor y la alegría (cuyo mejor ejemplo es la fiesta de Purim). Los dos son necesarios. Yom-Kipur y sus prohibiciones de comer, beber, ducharse, perfumarse y otros placeres físicos, representa el camino del respeto y el temor a Dios. Purim, con su invitación a comer, beber y compartir los bienes con los demás, representa el camino del amor y la alegría. Por eso Yom-Kipur es un día como Purim, pero Purim es más importante, porque el amor a Dios es más poderoso que el temor a Dios. 

Muchas más cosas se podrían escribir sobre la fiesta de Purim, pero me basta con estas, para compartir con ustedes algunos elementos que nos ayudan a comprender mejor nuestras raíces judías y, al mismo tiempo, la gran novedad que Cristo trajo al mundo. Un abrazo para todos. Que el Señor los llene de su gracia y de su paz. Amén.

4 comentarios:

  1. Me ha encantado la explicación. Especialmente lo de los dos caminos para ir a Dios. Yo con santa Teresita y toda la tradición carmelitana, elijo el de la confianza, la alegría y el amor. Paolo

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  2. Coincido en todo con Paolo y no quiero repetir las
    mismas ideas.Si quiero pedirle a él que nos regale
    más a menudo sus reflexione.
    También quiero decirle a todos,que se animen a hacer
    comentarios,porque eso enriquece a esta comunidad.
    Gracias.PAZ y AMOR.Betania.

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  3. Tambien me quedo con el comentario de Paolo. Cada día aprendemos cosas, que yo dedsdelugo no teía ni idea. Es un privilegio seguir todas sus enseñanzas.GRACIAS. Llevas razon Betania,debemos participar mas.

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  4. ¡Cómo me gusta recordar las fiestas judías! No deje de informarnos. Gracias!!
    Nuria

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