Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 3 de marzo de 2026

FIESTA JUDÍA DE PURIM


Cada año, el 14 del mes de Adar (que este año coincide con el 3 de marzo), el pueblo judío celebra Purim, una de las fiestas más alegres y populares del calendario hebreo. Al regirse por un calendario lunar, su fecha varía en nuestro calendario solar. En Jerusalén y en las antiguas ciudades amuralladas, la celebración se prolonga un día más (Shushán Purim), recordando los acontecimientos narrados en el libro de Ester.

LA HISTORIA QUE DA ORIGEN A LA FIESTA

El trasfondo histórico nos lleva al exilio en Babilonia tras la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor (s. VI a. C.) y al posterior dominio persa. Según el libro bíblico de Ester, en tiempos del rey Asuero (identificado habitualmente con Jerjes I) una joven judía huérfana, Ester, criada por su primo Mardoqueo, llegó a ser reina sin revelar su origen.

La trama se desencadena cuando Amán, primer ministro del imperio, urde un plan para exterminar a los judíos y fija por sorteo (en hebreo, "pur") la fecha de su aniquilación: el 15 de Adar. De ahí el nombre de la fiesta, Purim, “suertes”. Ante la amenaza, Ester pide a su pueblo ayuno y oración durante tres días y, arriesgando su vida, intercede ante el rey. La sentencia se revoca, Amán cae en desgracia y Mardoqueo es elevado a la dignidad que aquel ocupaba. El peligro se transforma en salvación, y el duelo en alegría.

PROVIDENCIA EN LO OCULTO

El libro de Ester tiene una particularidad sorprendente: no menciona explícitamente el nombre de Dios. Sin embargo, la tradición judía ha visto en esta ausencia un signo elocuente: la acción divina se manifiesta de modo discreto, a través de coincidencias, decisiones humanas y giros inesperados de la historia. Nada parece milagroso; todo, sin embargo, conduce a la liberación.

El salmo 126 lo expresa con palabras que resuenan en Purim: “Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar”. La memoria agradecida se convierte en confianza: quien transformó el exilio en retorno puede también cambiar nuestras “suertes” adversas.

COSTUMBRES Y SENTIDO ESPIRITUAL

Purim está precedido por un día de ayuno y se celebra con la lectura pública de la "Meguilá" (el libro de Ester), el envío de alimentos a amigos ("mishloaj manot"), la limosna a los pobres ("matanot la-evyonim") y un banquete festivo. Es también costumbre disfrazarse, subrayando que en la historia (como en la fiesta) nada es solo lo que parece.

La tradición rabínica invita incluso a beber vino “hasta no distinguir” entre el malvado Amán y el justo Mardoqueo, una imagen provocadora que apunta a la inversión de las apariencias y a la alegría sin reservas por la salvación recibida.

YOM KIPUR Y PURIM: TEMOR Y AMOR

El místico Isaac Luria observó que “Yom Kipurim” puede leerse como “un día como Purim” ("Yom ke-Purim"). Paradójicamente, el día más austero del año ("Yom Kipur") quedaría así iluminado por la lógica festiva de Purim. Los rabinos explican que hay dos caminos hacia Dios: el del temor reverente y el del amor jubiloso. Ambos son necesarios; pero el amor, celebrado en Purim, posee una fuerza transformadora singular.

Purim es, en definitiva, una fiesta de memoria y esperanza. Recuerda que la historia no está entregada al azar, aunque a veces lo parezca; que los imperios pasan y los planes de violencia se desmoronan; y que, aun cuando Dios parezca oculto, su fidelidad sostiene el destino de su pueblo.

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