Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 6 de marzo de 2016

Dios hace fiesta cuando un pecador se convierte


Hoy es el cuarto domingo de Cuaresma del ciclo «c» y en misa se lee el conocido evangelio del hijo pródigo, que nos dice que Dios hace fiesta cuando un pecador se convierte.

Como la Cuaresma consta de seis semanas, ya solo nos queda la próxima y la siguiente, que es Semana Santa, por lo que la Pascua está a la vuelta de la esquina.

De hecho, la primera lectura de la misa habla de la primera celebración de la Pascua en la Tierra Prometida, después de los cuarenta años de camino por el desierto (Josué 5,9-12).

En el salmo responsorial repetimos «Gustad y ved qué bueno es el Señor». No se trata solo de creer intelectualmente, sino de «gustar», de hacer experiencia personal del amor y de la bondad de Dios, que nos invita a participar en la Pascua.

La segunda lectura nos recuerda que «Dios nos reconcilió consigo por medio de Cristo» y el evangelio habla del padre amoroso y de sus dos hijos.

Hablo del «ministerio de la reconciliación», del que trata la segunda lectura, en este video.

He comentado la parábola del hijo pródigo, relacionándola con el Castillo interior de santa Teresa de Jesús en esta entrada.

No deja de impresionarme lo que afirma el evangelio de hoy: Dios se alegra y hace fiesta por cada pecador que se acerca a él y nos invita a alegrarnos con él. 

Si esto es así, ¿por qué hay tantos cristianos que solo asocian el evangelio con la renuncia y el sufrimiento?, ¿por qué olvidamos que también nos habla de la alegría de Dios?

Este es un elemento importante de la espiritualidad cristiana que nunca deberíamos olvidar: la misericordia de Dios es fuente de alegría. 

Santa Teresa de Jesús de los Andes (Santiago de Chile 1900 – Los Andes 1920) lo entendió muy bien. Por eso afirma: «Dios es alegría infinita» (Carta 101). Porque ella se sabe su esposa, dice: «Soy feliz; pero la criatura más feliz del mundo» (Ídem). 

En muchas de sus cartas insiste en este argumento: «¿Quién puede hacerme más feliz que Dios? En él todo lo encuentro» (Carta 81); «Soy tan feliz como ya es imposible imaginar. Es una paz, una alegría tan íntima la que experimento, que me digo que si vieran esta felicidad los del mundo, todos correrían a encerrarse en los conventos» (Carta 133); «Soy feliz y jamás dejaré de serlo, porque pertenezco a mi Dios. En él encuentro a cada momento mi cielo y un amor eterno e inmutable. Nada más deseo que a él» (Carta 148).

En nuestros cantos de la Iglesia, muchas veces olvidamos la invitación del salmo 150, con el que se cierra el salterio: «Alabad al Señor tocando trompetas, alabadlo con arpas y cítaras, alabadlo con danzas y tambores, alabadlo con laúdes y flautas, alabadlo con platillos sonoros, alabadlo con platillos vibrantes». 

¿Cuántas veces se escuchan las trompetas y los tambores en nuestras iglesias?, ¿cuántas veces las acompañamos con bailes? Pues eso también está en la Biblia, aunque algunos se escandalicen hasta del uso de las guitarras.

He explicado las peculiaridades de este cuarto domingo de Cuaresma en dos entradas:

- En la titulada «Domingo de Laetare» me detengo en los ritos que se celebraban en la Iglesia primitiva, que hoy tenía los segundos escrutinios catecumenales con quienes se preparaban para recibir el bautismo en la noche de Pascua. 

- En la titulada «El domingo de Laetare y la rosa de oro» explico esta antigua costumbre papal y su relación con el domingo de «Gaudete» en Adviento.

También les he propuesto una reflexión musical sobre el evangelio de hoy en esta entrada. Feliz domingo a todos.

1 comentario:

  1. Señor has cogido mi pecado me has liberado de el , me has perdonado y yo me siento GRANDE contigo e inmensamente FELIZ..... Alabado sea EL SEÑOR , por que su MISERICORDIA es INFINITA........M.Jose

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