Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 28 de mayo de 2018

La Fonte de san Juan de la Cruz cantada por Rosalía Vila

San Juan de la Cruz compuso el canto trinitario y eucarístico "La Fonte" entre las fiestas de la Santísima Trinidad y del Corpus Christi de 1578, mientras se encontraba en la cárcel de Toledo.

Les propongo la interesante interpretación de la joven cantaora flamenca Rosalía Vila, nacida en 1993.



- San Juan de la Cruz: La Fonte. En la oscuridad de la fe conoce bien dónde se encuentra la fuente de la vida (Dios mismo), que por amor a nosotros sale de sí mismo y nos crea para comunicarnos su vida. Mientras caminamos en la tierra, se queda con nosotros para no dejarnos solos, permanece escondido en el pan de la eucaristía. Lo titula: «Cantar del alma que se huelga [=que se goza, que se alegra] de conocer a Dios por fe». Vídeo con la interpretación del cantautor flamenco Enrique Morente, al que acompaña un coro búlgaro.

Comentario a "La Fonte" de san Juan de la Cruz. La fuente es Dios mismo, que se comunica al hombre para darle vida. Este no la puede comprender racionalmente, pero la gusta en la noche de la fe. Sabe de ella aunque no la pueda explicar. De hecho no es necesario ver el agua para llevársela a la boca. Para no morir de sed, basta con beber, aunque sea a oscuras. Lo que queda claro es que esa fuente no es un ente estático ni encerrado en sí mismo, sino que «mana y corre», es dinamismo generador de vida (lo desarrollará especialmente en las estrofas 2 a 6), que sale de sí para ir al encuentro de los otros...

Aunque es de noche. San Juan de la Cruz enseña que vivimos de fe «en la noche». Ahí tenemos que descubrir la presencia de Dios: en lo ordinario, en lo monótono, incluso en lo aburrido: «¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche! Aquesta eterna fuente está escondida, ¡qué bien sé yo do tiene su manida!, aunque es de noche...» Nos gustaría tenerlo todo claro, pero la fe nos exige fiarnos de Dios, incluso en medio de la noche, sabiendo que «él está cerca de los que lo invocan» (Sal 145,18), tanto cuando lo sentimos como cuando no...

No hay comentarios:

Publicar un comentario