El blog del padre Eduardo Sanz de Miguel
lunes, 16 de marzo de 2026
BENDICIÓN IRLANDESA. Oración cantada
domingo, 15 de marzo de 2026
LA CRUZ de Cristo y la cruz de los cristianos
La cruz ocupa un lugar central en la vida cristiana. No es solo un adorno: es un signo cargado de fe, memoria y esperanza. Por eso, los cristianos comenzamos tantas veces nuestra oración y nuestras actividades haciendo la señal de la cruz. Con ese gesto sencillo, que aprendemos desde niños, expresamos una verdad profunda: nuestra vida está marcada por el misterio de Dios y por el amor de Cristo.
sábado, 14 de marzo de 2026
LAETARE JERUSALEM. Introito domingo IV de Cuaresma
El cuarto domingo de Cuaresma, tradicionalmente llamado “Laetare”, introduce una nota inesperada de alegría en medio del itinerario penitencial. El introito, tomado del profeta Isaías (Is 66,10-11), comienza con un imperativo luminoso: «Laetáre, Jerúsalem». La liturgia interrumpe la austeridad cuaresmal para anticipar, como un destello, la alegría pascual.
viernes, 13 de marzo de 2026
EL CIEGO DE NACIMIENTO. Jesús ilumina nuestra oscuridad
El cuarto domingo de Cuaresma, con el evangelio del ciego de nacimiento (Jn 9,1-41), profundiza en la condición humana presentada el domingo anterior con la samaritana. Si entonces aparecía la sed de felicidad que habita en el corazón del hombre, ahora se revela otra dimensión: la ceguera interior que le impide encontrar la verdadera luz. El ciego representa al ser humano que desea ver y comprender, pero que no puede alcanzar por sí mismo la plenitud si Cristo no lo ilumina.
jueves, 12 de marzo de 2026
miércoles, 11 de marzo de 2026
DOMINGO DE LAETARE, una pausa en el camino cuaresmal hacia la Pascua
El cuarto domingo de Cuaresma recibe el nombre de domingo de «Laetare», palabra latina que significa «alégrense» y que procede de la antífona de entrada de la misa: «Festejad a Jerusalén, gozad con ella».
martes, 10 de marzo de 2026
MISTERIOS DOLOROSOS DEL ROSARIO. Miniaturas renacentistas generadas con IA
Primer misterio doloroso: LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO DE LOS OLIVOS. «Jesús de rodillas oraba diciendo: "Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya"... Y sumido en angustia, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como de gotas espesas de sangre que caían en tierra». (Lc 22,39-44)
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