El mundo contemporáneo avanza a gran velocidad. No solo los aparatos electrónicos, también las maneras de vestir, de alimentarse, de divertirse, de estar en el mundo. Muchas veces no comprendemos cómo funcionan las cosas y nos sentimos fuera de lugar.
Pero el profeta Isaías nos dice: "Así dice el Señor, que abrió caminos en el mar y sendas en las aguas impetuosas... No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo: ya está brotando, ¿no lo notáis?... Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo..." (Is 43,20).
A nuestro alrededor vemos políticos orgullosos, violencia sin fin, familias rotas, conventos que se cierran por falta de vocaciones, sufrimiento en los cuerpos y las almas. Todo eso es cierto, aunque no es toda la verdad. También hay personas que entregan su vida para ayudar a los más desfavorecidos, avances en la medicina y otras realidades positivas.
Pero, más allá de lo que hacemos los seres humanos (bueno o malo), tenemos que escuchar la palabra de Dios, que anuncia: "mirad que realizo algo nuevo". ¿Cuándo? No lo sabemos. ¿De qué manera? Tampoco lo sabemos. Pero confiamos en que antes pasaran el cielo y la tierra a que dejen de cumplirse sus palabras.
Dios Padre puede sacar bienes incluso de los males. Ya lo hizo de una manera sorprendente resucitando a su Hijo Jesucristo del sepulcro, por la fuerza del Espíritu Santo.
Pero, más allá de lo que hacemos los seres humanos (bueno o malo), tenemos que escuchar la palabra de Dios, que anuncia: "mirad que realizo algo nuevo". ¿Cuándo? No lo sabemos. ¿De qué manera? Tampoco lo sabemos. Pero confiamos en que antes pasaran el cielo y la tierra a que dejen de cumplirse sus palabras.
Dios Padre puede sacar bienes incluso de los males. Ya lo hizo de una manera sorprendente resucitando a su Hijo Jesucristo del sepulcro, por la fuerza del Espíritu Santo.
La Cuaresma es un tiempo para prepararnos a celebrar la Pascua: el triunfo de Cristo sobre el pecado, el sufrimiento y la muerte. Confiamos en que su victoria sigue siendo siempre actual y que un día será total y definitiva en cada uno de nosotros y en el mundo entero.
Mientras tanto, le decimos: "Señor Jesús, trátanos con misericordia, ayúdanos a caminar con los ojos puestos en la meta, danos un corazón misericordioso como el tuyo, inspíranos la palabra y el gesto oportunos en cada momento, renuévanos y conviértenos a ti, fuente de todo bien". Amén.
Deseo a todos los lectores de mi blog un feliz y bendecido camino cuaresmal hacia la Pascua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario