Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 14 de enero de 2026

DE COLORES. Canto tradicional con letra


El canto tradicional “De colores” es una celebración de la vida contemplada con ojos agradecidos, donde lo sencillo se vuelve revelación. Literariamente, el texto se apoya en la repetición y en un léxico elemental, casi infantil, que enumera realidades cotidianas (campos, pájaros, aurora, arco iris) para conducir al oyente a una intuición más honda: la creación no es neutra, está cargada de sentido. El color funciona como símbolo total, expresión de la diversidad reconciliada, de una armonía que no niega la oscuridad, pero la vence con la belleza.

Musicalmente, el canto recoge ritmos populares de raíz española y mexicana, con un aire cercano a la canción campesina y al corrido devocional. Su melodía sencilla, repetitiva y fácilmente memorizable favorece el canto comunitario, lo que explica su arraigo en los Cursillos de Cristiandad. No es una música para el lucimiento, sino para unir voces, para que la alegría sea compartida y contagiosa. La cadencia rítmica sostiene el texto como un latido vital, jubiloso y confiado.

Espiritualmente, “De colores” es un canto pascual, aunque no lo diga explícitamente. Afirma que la noche no tiene la última palabra y que la gracia puede ser vivida “jubilosos, porque se puede”. Una estrofa introduce a María como la “flor de las flores”, aquella que, revestida de gracia, anuncia que la luz ya ha amanecido en Belén. Así, el canto se convierte en una confesión de fe alegre, que invita a mirar el mundo no desde el gris del desaliento, sino desde la luz multiforme del amor de Dios, capaz de teñirlo todo de esperanza. 

¡De colores!

De colores, de colores se visten los campos en la primavera.
De colores, de colores son los pajarillos que vienen de fuera.
De colores, de colores es el arco iris que vemos lucir.
Y, por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

De colores, de colores brillantes y finos se viste la aurora.
De colores, de colores son los mil reflejos que el sol atesora.
De colores, de colores se viste el diamante que vemos lucir.
Y, por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

Jubilosos, jubilosos vivamos en gracia, porque se puede.
Saciaremos, saciaremos la sed ardorosa del Rey que no muere.
Jubilosos, jubilosos llevemos a Cristo un alma y mil más.
Difundiendo la luz que ilumina, la gracia divina del gran ideal.

De colores, de colores se viste la flor de las flores: María.
De colores, de colores de Gracia se viste la Madre del Día.
De colores, de colores de Gracia se visten sus hijos también.
Que la noche del mundo ha pasado, porque ella ha alumbrado la luz en Belén.

Hay otras letras que en este vídeo no se cantan:

La Iglesia, la Iglesia es el cuerpo de Cristo que vive en la historia
De la Iglesia, de la iglesia soy parte integrante y es mi mayor gloria
A la Iglesia, a la iglesia entré por el bautismo que Cristo me dio
Y por eso mi orgullo se exalta y grito en voz alta: ¡Iglesia soy yo!

De colores, de colores, sí, de blanco y negro y rojo y azul y castaño.
Son colores, son colores, de gente que ríe, y estrecha la mano.
Son colores, son colores de gente que sabe de la libertad.
Y, por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

Canta el gallo, Canta el gallo con el quiri, quiri, quiri, quiri, qui;
la gallina, la gallina con el cara, cara, cara, cara cara;
los polluelos, los polluelos con el pío, pío, pío, pío, pi.
Y, por eso, los grandes amores de muchos colores me gustan a mí.

2 comentarios:

  1. Sigamos cantando todos juntos y así orar dos veces al mismo tiempo.

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  2. Tantos Recuerdos bellos de mi juventud . Gracias Fray Eduardo 😊❤️

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