Canto sencillo, profundamente arraigado en el corazón del mensaje evangélico: la lógica del servicio como camino de vida. Su melodía sencilla nos permite interiorizar el texto y convertir la canción en oración.
La letra se inspira directamente en las palabras de Jesús: “Quien quiera ser grande, quien quiera ser el primero, sea el esclavo de todos, sea el más pequeño” (cf. Mc 10,43-45). El canto no se queda en la teoría, sino que invita a encarnar esa radicalidad del amor: “No he venido a ser servido, que he venido a servir y a dar mi vida por todos”.
El ejemplo de Jesús es un estímulo para que nosotros también vivamos una entrega generosa, ya que solo el servicio es camino de vida abundante y verdadera libertad. Servir no es renuncia triste, sino participación gozosa en la vida de Dios y en la fraternidad humana.
quien quiera ser el primero,
sea el esclavo de todos,
sea el más pequeño.
No he venido a ser servido,
que he venido a servir
y a dar mi vida por todos
para que todos puedan vivir (2)
en plenitud (2).
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