Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 11 de enero de 2015

Fiesta del bautismo del Señor


Hoy es el primer domingo después de Epifanía. En él celebramos el bautismo del Señor en el río Jordán. Con esta fiesta concluye la Navidad y comienza el Tiempo ordinario.

En Navidad contemplamos el inmenso amor de Dios, que le ha llevado a despojarse de su condición divina y a hacerse uno de nosotros. 

Lo que después predicará en el sermón de la montaña y especialmente en las bienaventuranzas, Jesús lo vivió primero en Nazaret: supo encontrar y hacer presente a Dios en la vida familiar, en las relaciones con los vecinos y en el trabajo de cada día.

Los días pasados he hablado de la vida oculta de Jesús antes de comenzar su vida pública. Los cuatro evangelistas coinciden en que el ministerio de Jesús inicia precisamente con el bautismo.

Ya he tenido ocasión de explicar el significado del bautismo de Jesús y de presentar el lugar donde tuvo lugar el bautismo. En este enlace, además, pueden ver fotografías junto a la crónica de un peregrino que participó en uno de los viajes que organizo de vez en cuando a Tierra Santa.

Hoy es una buena ocasión para renovar nuestro compromiso bautismal. Les propongo esta oración en esta fiesta del bautismo del Señor:

Alabemos la generosidad del Señor Jesús, el único puro y libre de mancha, que descendió al Jordán para santificar las aguas y a cada uno de nosotros. A Él la gloria por los siglos. Amén.

Oh Señor, cuando fuiste bautizado se manifestó el misterio de la Santísima Trinidad, porque la voz del Padre dio testimonio de ti, llamándote “Hijo Amado” y el Espíritu te consagró.

Gloria a Ti, Oh Cristo, nuestro Dios y nuestra Esperanza. Tú que aceptaste ser bautizado por Juan en el Jordán para nuestra salvación, ten piedad de nosotros.

Oh Cristo, salvador del mundo y única esperanza de redención para los pecadores, nosotros te aclamamos, diciendo: Gloria a ti, ten piedad de nosotros y danos la salvación.

Oh Cristo, nuestro Dios, santificaste las corrientes del Jordán, aplastaste el poder del pecado, inclinaste la cabeza ante la mano del Precursor y salvaste al género humano. Por eso te suplicamos: sálvanos, Señor.

Cuando fuiste bautizado en el Jordán, Oh Salvador, santificaste las aguas y limpiaste el pecado del mundo. Gracias, Señor, por nuestro bautismo, gloria por siempre a Ti.

Oh Cristo, como un siervo recibiste el bautismo, a causa de nuestros pecados. Gloria a ti, que eres rico en misericordia. Ten piedad de nosotros y danos la salvación.

Gloria a Ti, Oh Cristo, nuestro Dios y nuestra esperanza, gloria a Ti. Tú que aceptaste ser bautizado por Juan en el Jordán para nuestra salvación, ten piedad de nosotros y danos tu gracia al renovar nuestro bautismo.

3 comentarios:

  1. He pinchado el tercer enlace y me he emocionado recordando ese viaje. Es verdad que hacia muchisimo calor, pero yo recuerdo con mucho cariño este viaje, que para mi era el tercero. Recuerdo con mucho cariño a tantas personas que participaron y que no he vuelto a ver. Desde aqui les mando un abrazo a todos los que sigan el blog, en especial a las personas de Chile que nos acompañaron, Pedro Sergio, su señora, los papas de Christian, y a todos demas. Fina.

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  2. Recuerdo hoy especialmente a nuestra amiga virtual Betania, e.p.d., que nos motivaba a renovar nuestro bautismo a travez del agua, en la playa o en la ducha; dejando atrás nuestros egoísmos, odios, resentimientos, y todo aquello que nos divide y separa de nuestros hermanos. Que el Señor pueda acrecentar Su amor en nuestro nuevo corazón limpio y nos renueve con un espíritu firme en El. Que rebose nuestro interior de Su presencia para su gloria, por siempre.

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  3. Recordamos también con emoción el viaje a Tierra Santa, y especialmente el momento de renovar nuestro bautismo en el Jordán; ver la imagen del Padre Eduardo bautizando a todos y a un grupo de muchachos americanos que se acercaron para bautizarse,fue realmente una experiencia muy honda. Damos gracias a Dios por todas las personas consagradas que a través de ellos nos transmiten la gracia de renovar nuestro bautismo. Saludos.
    Javier y Conchita

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