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lunes, 19 de enero de 2026

¿QUÉ ES EL ECUMENISMO?


Esta materia teológica estudia las divisiones históricas en el interior del cristianismo y busca la unión de todos los creyentes en Cristo, para que se cumpla su deseo: «Que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos sean también uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado» (Jn 17,21). Es necesario distinguir el ecumenismo del diálogo interreligioso.

El concilio Vaticano II afirmó que la promoción del ecumenismo era uno de sus principales objetivos y lo definió como un impulso del Espíritu Santo. Los papas posteriores han repetido que la búsqueda de la unidad entre todos los creyentes en Cristo es un camino irreversible y absolutamente prioritario en la vida de la Iglesia.

El diálogo ecuménico no ignora que las distintas tradiciones cristianas tienen modelos de pensamiento distintos y que, a veces, dan un significado diverso a las mismas palabras. Tampoco intenta imponer a los otros los propios puntos de vista, sino que se esfuerza por encontrar juntos lo esencial de la fe cristiana y formularlo de una manera comprensible al hombre contemporáneo:

«Quienes participan en el diálogo ecuménico mantienen un compromiso con las doctrinas de sus Iglesias respectivas, las cuales, de acuerdo con sus propias convicciones, expresan la verdad de la fe. Las doctrinas muestran muchos elementos en común pero pueden diferir, y aun presentar elementos opuestos, según la manera en que se formulen. Debido a lo primero, el diálogo es posible; y a causa de lo último, el diálogo es necesario».

Hay tres campos específicos del trabajo ecuménico. En primer lugar están las relaciones con las antiguas Iglesias orientales y con las Iglesias ortodoxas del primer milenio. En segundo lugar, las relaciones con las comunidades eclesiales surgidas de la Reforma del siglo XVI. Y, por último, la relación con las nuevas comunidades cristianas, surgidas a partir del s. XIX de los movimientos carismático y pentecostal.

En los dos primeros casos se han logrado importantes acuerdos sobre los contenidos cristológicos y eclesiales; en el tercer caso el diálogo es más difícil, pero no podemos renunciar a él si queremos permanecer fieles a los deseos de Cristo. 

Entre todos los acuerdos alcanzados destaca la "Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación", firmada por la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica en 1999. El Consejo Metodista Mundial también la firmó en 2006, y la Comunión Mundial de Iglesias Reformadas y otras denominaciones, en 2017.

Texto tomado de mi libro Eduardo Sanz de Miguel, "Hablar de Dios y del hombre en el siglo XXI. Introducción a la Teología y sus contenidos", editorial Monte Carmelo, Burgos 2019, páginas 172-174.

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