Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

martes, 1 de agosto de 2023

Oporto, una ciudad espectacular


Oporto es una ciudad patrimonio de la humanidad, eterna rival de Lisboa, donde desemboca el río Duero, famosa por sus vinos, puentes y monumentos. Por su situación estratégica, ya fue importante en época antigua para los griegos y los romanos. Es conocida como la «ciudad de la Virgen María» y allí nació el antiguo reino de Portugal. La catedral (de los siglos XII y XIII, con importantes añadidos posteriores) y la iglesia de los clérigos (síntesis de arquitectura barroca y rococó) son sus monumentos más famosos.

La ciudad tiene unos 230.000 habitantes y su área metropolitana unos 3,000.000. Curiosamente, Vila Nova de Gaia, que es la ciudad al otro lado del río, tiene más de 300.000 habitantes, aunque oficialmente es ciudad solo desde 1984, hasta entonces solo era la zona industrial de Oporto, especialmente de las bodegas. Las dos ciudades están unidas por varios puentes. Hay un refrán popular que dice: «Lisboa se divierte, Coímbra estudia, Braga reza y Oporto trabaja». Su plato más típico son las «tripas à moda do Porto» (callos) y (como en el resto de Portugal) el bacalao preparado de muchas maneras distintas.

Oporto esconde sus orígenes entre la historia y el mito. De hecho, la leyenda dice que fue fundada por uno de los argonautas griegos que se echaron a la mar en busca del velloncino de oro (la piel de un carnero alado, la constelación de Aries). Lo cierto es que tanto los griegos como los romanos tuvieron contactos comerciales con los habitantes de este asentamiento tan estratégico, en la desembocadura del río Duero, que entonces se llamaba Cale. Esta ciudad dio nombre al país en que se encuentra: Portus Cale (puerto de Cale), que evolucionó a Portugal.

Más tarde, la invadieron los suevos y los alanos en el siglo V. Después fueron los musulmanes. Finalmente, reconquistada por los cristianos y repoblada por la nobleza gallega en el siglo IX, dependiendo del reino de León, del que se independizó en el siglo XII, dando lugar al reino de Portugal.

A lo largo de los siglos, siempre ha sido la gran competidora de Lisboa. Las dos se encuentran en la desembocadura de grandes ríos navegables (el Tajo y el Duero), lo que las pone en contacto con el interior y con el océano. Las dos fueron puertos desde los que partían los conquistadores y a los que llegaban productos de Asia y América. Las dos conservan un gran patrimonio arquitectónico. Las dos se elevan sobre colinas y están surcadas por tranvías...

Unos de los elementos más característicos de la ciudad son las bodegas, en las que se prepara el famoso vino de Oporto en sus distintas variedades, con más aroma, mayor contenido de alcohol y algo más dulce que los vinos normales, ya que se añade aguardiente al vino cuando está fermentando. En realidad, en los siglos XVI y XVII se hacía así para estabilizarlo y que no se echara a perder durante las largas travesías en barco hasta Inglaterra, América y Asia. Los precios de una botella van desde siete a varios miles de euros, dependiendo de la añada, categoría, etc.

La catedral, construida en la parte más alta de la ciudad, al exterior es sólida, como corresponde a un templo-fortaleza románico del siglo XII. El interior conserva elementos de distintas épocas, como el claustro gótico del siglo XIV decorado con azulejos (que narran la vida de la Virgen y Las metamorfosis de Ovidio, poema en 15 libros, que cuenta la historia del mundo desde sus orígenes hasta Julio César) y el hermoso retablo barroco de la capilla mayor. Tiene tres buenos órganos (normalmente, las catedrales tenían uno o dos). En la sacristía y el museo (en la casa del cabildo) se conservan importantes objetos artísticos. 

Delante de la catedral hay un «rollo» («pelourinho» en portugués) de granito, la columna donde se colgaba a los condenados.

Cerca está el «paço (palacio) episcopal», con restos desde el siglo XII en adelante, pero totalmente remodelado en estilo rococó en el siglo XVIII. A lo largo de los siglos, ha sido escenario de bodas reales y también se ha usado como cuartel y ayuntamiento. La decoración interior es espectacular y tiene buenas vistas sobre el río Duero.

Uno de los elementos arquitectónicos más identificadores de la ciudad es la «torre dos clérigos», que fue durante siglos el edificio más alto de Portugal y sigue siendo la torre de iglesia más alta del país, con sus 76 metros de altura. Tiene 225 peldaños y 49 campanas, que forman un estupendo carrillón. El templo de planta elíptica y la torre fueron diseñados diseñado por el arquitecto italiano Nicolau Nasoni, que está enterrado en la iglesia. El retablo principal es de mármol, con una imagen de la asunción de la Virgen en lo alto. A los lados hay dos interesantes órganos barrocos. Junto a la iglesia hay un museo en la «casa de la hermandad» de los clérigos pobres, a los que pertenecía el conjunto.

El «palacio de la bolsa» /neoclásico al exterior y ecléctico al interior, con muchas reminiscencias árabes) es centro de recepción para mandatarios extranjeros y alberga diferentes actividades políticas y culturales. Está construido sobre el antiguo convento de los franciscanos.

Al lado está la iglesia conventual de san Francisco, construida en el siglo XIV sobre otra anterior y reformada muchas veces a lo largo del tiempo, con retablos barrocos en los que se emplearon más de 300 kilos de oro para los dorados y con interesantes criptas para enterramientos.

La famosísima librería «Lello» es considerada una de las más bellas del mundo y sirvió de inspiración para los libros y películas de Harry Potter. El «mercado do Bolhao» es muy frecuentado por los habitantes de la ciudad y por los turistas.

La «iglesia do Carmo» (en realidad son dos iglesias juntas: la de los carmelitas descalzos y la de la tercera Orden del Carmen) es otro de los grandes atractivos turísticos de la ciudad. El interior conserva hermosos retablos. El exterior está revestido de los típicos paneles de cerámica azul, muy comunes en Portugal.

La estación de ferrocarril «São Bento» (de san Benito) es una de las más bellas del mundo, ya que está totalmente decorada en su interior con más de 20.000 azulejos que recogen la historia de Portugal en 551 m2. Fue construida entre finales del siglo XIX y principios del XX sobre los restos de un antiguo convento benedictino (de ahí el nombre).

En Oporto hay varios museos temáticos: del vino, de la industria, del tranvía, de historia natural, del papel moneda, de numismática, militar, de arte sacro, de artes gráficas, de fotografía, etc.

«Nos encontramos en la alegre y laboriosa ciudad de Oporto, la portuguesísima Oporto, la pintoresca ciudad acariciada por suaves colinas y surcada por el plácido Duero. Por él navegan desde los tiempos más remotos los característicos Rabelos, cargados con barriles de roble, que llevan a las bodegas de la ciudad el precioso néctar que, elegantemente embotellado, emprenderá camino hacia los lejanos países del mundo, contribuyendo de esta manera a la fama imperecedera de uno de los más apreciados vinos del planeta».

(Antonio Tabucchi)












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