Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 9 de agosto de 2014

Testamento de santa Edith Stein


Hoy es la fiesta de santa Teresa Benedicta de la Cruz, Edith Stein. Mujer fascinante de la que he hablado en varias ocasiones, proponiendo también algunos textos suyos (las entradas que tratan de ella se pueden consultar aquí). Les invito a leer su testamento, que escribió después de su traslado desde Alemania a Holanda. El último párrafo es el más interesante:

Según las prescripciones de nuestra Regla he escrito un testamento antes de mi primera profesión, el 21 de abril de 1935. Tal testamento fue guardado con los restantes en el Carmelo de Colonia. Antes de mi traslado a Echt, en diciembre de 1938, lo destruí, con la anuencia de la querida Madre Teresa Renata del Espíritu Santo, priora del Carmelo de Colonia, pues habría podido causar complicaciones en el paso de la frontera. De cualquier manera había perdido ya su valor a causa de la modificación de las circunstancias. 

Este escrito tenga entonces la validez de un testamento. Apenas me queda algo sobre lo cual pueda disponer, pero, en caso de mi muerte, puede que sea una ayuda para los superiores conocer mi parecer al respecto.

Los libros que traje conmigo, en tanto que no sean puramente científicos y de poca utilidad para las hermanas, prefiero dejarlos naturalmente al convento. Los libros de carácter científico serán recibidos seguramente con mucho aprecio por nuestros Padres Carmelitas, los Trapenses o los Jesuitas.

Ruego también que se revisen mis manuscritos y, según un criterio recto, sean destruidos, integrados a la biblioteca o regalados como recuerdo. La historia de mi familia ruego que no sea publicada mientras viva todavía alguno de mis hermanos y pido también encarecidamente que no les sea entregada a ellos. Solamente Rosa podría tener acceso a ella, y después de la muerte de mis otros hermanos, sus hijos. Sobre su publicación puede decidir directamente la Orden.

Tengo también dos manuscritos de unos amigos extranjeros. Si no los han recogida antes de mi muerte, rogaría que les fueran entregados a sus respectivos dueños, juntamente con algún pequeño recuerdo de mis propios manuscritos. Las direcciones son:
Dr.Winthrop Bell, Chester, Nova Scotia, Canadá.
Prof. Dr. Roman Ingarden, Lewov (=Lemberg). Polen Jabtonowskiel, 4.

Los manuscritos están señalados con los respectivos nombres en los sobres. Si mi libro sobre “El Ser infinito y eterno” no hubiere sido publicado antes de mi muerte, le pido a nuestro Rvdo. Padre Provincial se ocupe generosamente del término de la impresión y de su publicación. Con este fin adjunto una copia del contrato con la editorial. Ya que ese contrato fue hecho por el Carmelo de Colonia, sería necesario el acuerdo del mismo, así como el del editor, Otto Borgmeyer, en Breslau, para la realización de uno nuevo.

Agradezco de todo corazón a mis queridas superioras y a todas las queridas hermanas el amor con que me han acogido y todo lo bueno que se me dio en esta casa.

Desde ahora acepto con alegría, y con absoluta sumisión a su santa voluntad, la muerte que Dios ha preparado para mí. Pido al Señor que acepte mi vida y también mi muerte en honor y gloria suyas; por todas las intenciones del Sagrado Corazón de Jesús y de María; por la Santa Iglesia y, especialmente, por el mantenimiento, santificación y perfección de nuestra Santa Orden, en particular los conventos Carmelitas de Colonia y Echt; en expiación por la falta de fe del pueblo judío y para que el Señor sea acogido por los suyos; para que venga a nosotros su Reino de Gloria, por la salvación de Alemania y la paz en el mundo. Finalmente, por todos mis seres queridos, vivos y muertos, y todos aquellos que Dios me dio. Que ninguno de ellos tome el camino de la perdición.

Viernes de la Octava de Corpus Christi, 9 de junio de 1939, en el séptimo día de mis ejercicios. + En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Sor Teresa Benedicta de la Cruz OCD.

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