Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 11 de agosto de 2017

Santa Clara de Asís. Textos de la misa


Hoy, 11 de agosto, se celebra la fiesta de santa Clara de Asís (1194-1253), discípula de san Francisco e iniciadora de la rama femenina de su Orden en la famosa iglesia de san Damián, donde se consagró a vivir siguiendo el evangelio en pobreza, oración, trabajo manual y alegría.

Elogio del martirologio. Memoria de santa Clara, virgen, que, como primer ejemplo de las Damas Pobres de la Orden de los Hermanos Menores, siguió a san Francisco, llevando en Asís, en la región italiana de Umbría, una vida austera pero rica en obras de caridad y de piedad. Insigne amante de la pobreza, no consintió ser apartada de la misma ni siquiera en la extrema indigencia y en la enfermedad. 

Oración colecta. Padre de las misericordias, que infundiste en santa Clara un profundo amor a la pobreza evangélica, concé­denos, por su intercesión, que, siguiendo a Cristo pobre, merezcamos llegar a contemplarte en tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Oración de los fieles. Oremos al Padre de las misericordias, de quien procede todo don perfecto y, por intercesión de santa Clara, supliquémosle humildemente diciendo: 
— Señor, escucha nuestra oración.

Tú que eres el solo santo y el bien sumo,
— haz que aumente la santidad en tu Iglesia, para que te amemos y conduzcamos a los demás a tu amor.

Tú que nos dejaste un ejemplo de perfección en santa Clara,
— concédenos seguir su ejemplo, viviendo en pobreza y humildad.

Tú que enviaste a tu Hijo como camino, verdad y vida,
— danos la misma fidelidad al evangelio que suscitaste en santa Clara.

Tú que eres fuente de la verdadera sabiduría, inflama nuestros corazones en tu amor,
— para que, cumpliendo tu Palabra, sepamos elegir siempre la mejor parte.

Tú que quieres de tus elegidos la abundancia de los frutos de tu Espíritu,
— concédenos anhelar sobre todo tener el Espíritu del Señor y ser fieles a sus inspiraciones.

Escucha, Señor, nuestras súplicas, que hoy te presenta canta Clara, abogada e intercesora nuestra. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración sobre las ofrendas. Recibe, Señor, los dones que humildemente te ofrecemos en memoria de tu virgen santa Clara, y concédenos, por esta hostia inmaculada, permanecer ardiendo en tu presencia por el fuego sagrado de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Prefacio. En verdad es justo y necesario darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque impulsaste a tu sierva Clara con el ejemplo de san Francisco a seguir las huellas de tu Hijo, y la uniste a él en desposorio místico y en amor eterno. Elevada a la cumbre de la espiritualidad franciscana por el camino de la extrema pobreza, la constituiste también madre de innumerables vírgenes. Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros celestiales cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

Oración después de la comunión. Señor, fortalecidos con tu eucaristía, te pedimos que, a ejemplo de santa Clara, llevemos en nuestro cuerpo la muerte de Cristo y nuestra vida sea un esfuerzo continuo por unirnos cada vez más a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

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