Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 28 de agosto de 2015

Tarde te amé, texto de san Agustín y canción


El cuadro pintado en 1641 para el retablo de las madres carmelitas de Toledo representa a san Agustín y a santa Teresa de Jesús. Ambos ofrecen sus corazones ardiendo de amor a Jesús. El Libro de la vida de santa Teresa se inscribe en el género de autobiografías espirituales que comenzó con las geniales Confesiones de san Agustín.

Uno de los textos más conocidos de san Agustín es el que dice: «¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Tú estabas dentro de mí y yo fuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Me retenían lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti».

A santa Teresa de Jesús le ayudó mucho y lo cita en varias ocasiones, como cuando dice: «Ya sabéis que Dios está en todas partes. Pues claro está que adonde está el rey, allí está la corte. En fin, que adonde está Dios, es el cielo. Sin duda lo podéis creer que adonde está Su Majestad está toda la gloria. Pues mirad que dice san Agustín que le buscaba en muchas partes y que le vino a hallar dentro de sí mismo. ¿Pensáis que importa poco para un alma derramada entender esta verdad y ver que no ha menester para hablar con su Padre Eterno ir al cielo, ni para regalarse con él, ni ha menester hablar a voces? Por paso que hable, está tan cerca que nos oirá. Ni ha menester alas para ir a buscarle, sino ponerse en soledad y mirarle dentro de sí y no extrañarse de tan buen huésped; sino con gran humildad hablarle como a padre, pedirle como a padre, contarle sus trabajos, pedirle remedio para ellos, entendiendo que no es digna de ser su hija».

Les propongo una paráfrasis del texto de san Agustín preciosamente cantado. Después del video les copio la letra.


Tarde te amé, Belleza infinita, tarde te amé, tarde te amé, 
Belleza siempre antigua y siempre nueva.
Y supe, Señor, que estabas en mi alma y yo estaba fuera. 
Así te buscaba, mirando la belleza de lo creado.
Tarde te amé, Belleza infinita, tarde te amé, tarde te amé, 
Belleza siempre antigua y siempre nueva.
Señor, tú me llamaste, tu voz a mi llegó, curando mi sordera. 
Con tu luz brillaste, cambiando mi ceguera en un resplandor.
Tarde te amé, Belleza infinita, tarde te amé, tarde te amé, 
Belleza siempre antigua y siempre nueva.
Tú estabas conmigo, mas yo buscaba fuera y no te encontraba. 
Era un prisionero de tus criaturas lejos de ti.
Tarde te amé, Belleza infinita, tarde te amé, tarde te amé, 
Belleza siempre antigua y siempre nueva.
Hasta mí ha llegado el aroma de tu gracia, por fin respiré.
Señor, yo te he gustado, siento hambre y sed, ansío tu paz.

3 comentarios:

  1. Si es verdad, preciosamente cantado P. Eduardo. No se parece en nada a lo que nosotros con nuestra buena voluntad, (sobre todo yo que no tengo voz), hacemos.

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  2. Si es verdad, preciosamente cantado P. Eduardo. No se parece en nada a lo que nosotros con nuestra buena voluntad, (sobre todo yo que no tengo voz), hacemos.

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  3. Que bello .Que voz tan dulce Me encantó.Gracias Dlb

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