Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 23 de mayo de 2018

Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.


Del 2 al 10 de junio estaré en Tierra Santa, acompañando un grupo de 80 peregrinos de varias nacionalidades. ¡Que alegría siento al pensar que vuelvo a Jerusalén!

Muchas personas tienen miedo de viajar a Tierra Santa por los continuos enfrentamientos entre judíos y palestinos. Debo decirles que nunca ha pasado nada a los peregrinos. Yo voy cada año y puedo dar testimonio de ello. Mis hermanos carmelitas descalzos ponen cada día vídeos y fotografías de los grupos de peregrinos que visitan el santuario Stella Maris de la Virgen del Carmen en Haifa.

Es verdad que siempre puede ser la primera vez, pero -por desgracia- han muerto turistas en Londres, París, Madrid, Nueva York y otras ciudades, y no por eso las personas dejan de visitarlas.

Los peregrinos siguen visitando la Tierra Santa y viviendo experiencias profundas, que tocan sus vidas para siempre. Yo he tenido el gozo de acompañar a muchos.

De momento, les invito a orar con el salmo 122 (121 en las versiones griega y latina), pidiendo la paz para Jerusalén. Arriba con una música nueva, abajo con la música tradicional, conocida por la mayoría de los católicos de habla hispana.


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