Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 24 de enero de 2016

Hoy se ha cumplido esta Escritura


Normalmente, cada año leemos un evangelio en las misas de los domingos. Este año toca san Lucas. Es verdad que algunos días (como en Navidad, Epifanía o el domingo pasado) tomamos la lectura de otro evangelista, pero normalmente durante todo este año las lecturas del evangelio del domingo se toman de san Lucas.

He presentado los contenidos y las peculiaridades de este evangelio en esta entrada, donde también les ofrecí el siguiente esquema:

- Prólogo (1,1-4): motivos para escribir, método, destinatarios, dedicatoria.

- Presentación de Jesús (1,5-4,13): Infancia, nacimiento, actividad de Juan y de Jesús.

- Actividad de Jesús en Galilea (4,14-9,50): enseñanzas y milagros, seguimiento de los discípulos y rechazo de los maestros de la ley y fariseos.

- Viaje a Jerusalén, con una extensa catequesis sobre la vida cristiana (9,51-19,28).

- Actividad en Jerusalén, pasión, muerte y resurrección (19,29-24, 49).

- Epílogo (24,50-53): nexo de unión con los Hechos.

La lectura del evangelio de hoy recoge el prólogo y el inicio de la actividad pública de Jesús en Galilea: «Fue a Nazaret y entró en la sinagoga. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y leyó el pasaje donde estaba escrito: "El Espíritu del Señor está sobre mí"».

Jesús comienza su actividad dejándose guiar por el Espíritu Santo. Este es el tema que desarrollé al explicar las lecturas de hoy hace tres años en esta entrada.

Además, afirma que las promesas de los profetas se cumplen en su persona, que él viene para dar cumplimiento a las esperanzas de Israel.

¿Cuáles son esas promesas?, ¿en qué consiste su misión? Lo dice el texto: Jesús ha venido «para evangelizar a los pobres, proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; para poner en libertad a los oprimidos; para proclamar el año de gracia del Señor».

Lo curioso es que si leemos completo el texto de Isaías que Jesús cita, veremos que se come unas palabras. Efectivamente, después de decir que viene para proclamar un año de gracia, el profeta añade que será también el año del «desquite», del castigo de los pecados, de la venganza.

Pero Jesús omite deliberadamente esa segunda parte. Él viene para anunciar la gracia y la liberación, para perdonar a los pecadores, para manifestar compasión hacia los que sufren, para ayudar a quienes lo necesitan.

Hace dos mil años se cumplió la Escritura, porque Jesús manifestó con sus obras la misericordia de Dios, porque se acercó a quienes sufrían para llevares consuelo.

Hoy también se cumple esa Escritura cada vez que un cristiano practica las obras de misericordia, cada vez que nos parecemos a Jesús.

Aunque ya lo he hecho varias veces, les invito a visitar esta entrada titulada "Razones para la esperanza". Viendo las fotografías podemos decir con gozo que también "hoy se cumple esta Escritura".

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