Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 9 de enero de 2015

Jesús crecía en edad, en sabiduría y en gracia


San Lucas afirma que Jesús creció "en edad, en sabiduría y en gracia ante Dios y ante los hombres" (Lc 2,40). La encarnación del Hijo de Dios no es solo apariencia. Es real. Dios se hizo niño y tuvo que aprender a andar, a hablar, a vestirse, a rezar, ayudado por María y José.

He dedicado varias entradas a hablar de estos temas y a recoger cuadros que representan a Jesús en su vida cotidiana: los años ocultos, la vida sencilla de Nazaret, la vida sencilla de Jesús, José y María (en esta hay varios enlaces a entradas del mismo argumento).

Hoy quiero recordarles que san Ireneo (s. II) afirma que "el Hijo de Dios se ha hecho hombre para que los hijos de los hombres lleguemos a ser hijos de Dios" y añade que "el Hijo de Dios se encarnó para acostumbrarse a estar con los hombres y para que los hombres se acostumbren a estar con él". 

Esto nos indica que la encarnación es la humanización de Dios en su Hijo Jesús. El Hijo de Dios ha entrado realmente en nuestra realidad, ha asumido hasta el fondo la condición humana, compuesta de trabajo y descanso, alegrías y penas, aprendizaje y necesidades. Los años de su infancia y juventud nos hablan de esto.

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