Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 26 de noviembre de 2022

Material para el primer domingo de Adviento


Con el primer domingo de Adviento comienza este tiempo especial, de preparación para acoger al Señor que viene a salvarnos, y comienza, también, un nuevo año litúrgico.

El Señor, en su misericordia, no se cansa de llamarnos, de esperarnos, de ofrecernos una nueva oportunidad de gracia y de bendición.

Los años pasados he dedicado varias entradas a reflexionar sobre el mensaje fundamental de este domingo primero de Adviento, que nos invita a estar en vela, siempre preparados para acoger al Señor, que viene a salvarnos.

Invitación a la vigilancia. Si el Señor llama a nuestras puertas, es natural que la Iglesia nos invite a velar, para evitar que su llegada pase desapercibida. Las lecturas de estos días insisten: «Velad, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor» (Mt 24,42); «Vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento» (Mc 13,33ss); «Estad siempre despiertos» (Lc 21,35).

Estad en vela. Cada vez que somos acogedores y respetuosos con los demás y con la naturaleza, estamos preparando la manifestación del reino. Cuando somos constructores de paz y de reconciliación, estamos preparando la venida final del Mesías. Si sabemos descubrir la presencia amorosa de Cristo en todas las cosas, nos estamos disponiendo para su manifestación definitiva.

Velad, vigilad, estad despiertos. Velar es tener abiertos los ojos, no quedarse en lo superficial, en las apariencias, sino buscar la presencia escondida del Señor en nuestra vida, en los acontecimientos, en el mundo.

Levantaos, alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación. El evangelio de hoy recoge algunos párrafos del discurso de Jesús sobre los tiempos últimos. Usa imágenes tomadas de la literatura apocalíptica de la época y habla de desastres naturales, persecuciones y dificultades. Pero lo más importante no es esto, sino lo que dice a los creyentes: «Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación».

Liturgia del primer domingo de Adviento. En la oración inicial de la misa pedimos al Señor que avive en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino eterno.

Tened los ojos abiertos. La liturgia nos invita a permanecer con los ojos abiertos, a velar para descubrir al Señor que viene a Salvarnos, que está viniendo ahora, que no espera a unos tiempos futuros ideales, sino que ya se hace presente entre nosotros para darnos su bendición.

Levantaos, alzad la cabeza. (Poema de Javier Gafo). Estamos celebrando un nuevo Adviento, Adviento de un Dios que nos busca y sale siempre a nuestro encuentro; que sigue creyendo en los hombres a pesar de nuestros olvidos y rechazos. Adviento que nos dice quedamente: «Levantaos, alzad la cabeza», Dios sigue creyendo en el hombre; el hombre puede navegar hacia Dios. Timonel: endereza tu rumbo. Alza la cabeza... Alza el corazón...

La esperanza cristiana es una esperanza activaNosotros sabemos que pasarán el cielo y la tierra, pero la palabra de Dios no pasará, y sus promesas se cumplirán en el momento oportuno. Por eso no debemos caer en el desánimo. Dios es fiel y vendrá cuando lo considere oportuno, para llevar a plenitud su obra salvadora, tal como anuncia Jesús en el evangelio. Mientras eso se realiza y las promesas de Dios se cumplen, a nosotros se nos encarga la tarea de preparar el camino al Señor, allanando las montañas y los valles, poniendo lo que esté en nuestras manos para construir un mundo más justo y pacífico...

Invitación a estar en vela. (Poema de Antonio Machado). Comienza un nuevo año litúrgico, con el primer domingo de Adviento. La liturgia del día nos invita a estar en vela, preparados para acoger a Jesús, que viene a salvarnos.

Laudes domingo primero de Adviento. Nos unimos a toda la Iglesia para cantar las alabanzas del Señor en la mañana del primer domingo de Adviento, al inicio de un nuevo año litúrgico.

"Introito" con música gregoriana para el domingo primero de Adviento. Ad te levávi ánimam meam... A ti levanto mi alma...

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