Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 20 de noviembre de 2016

Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino


Hoy es la fiesta de Jesucristo, rey del universo, con la que concluye el año litúrgico y este jubileo especial de la misericordia.

El evangelio de este domingo habla del buen ladrón, que pide a Jesús que se acuerde de él en su reino.

Aquel hombre había sido condenado por alguna falta grave. De hecho, aunque la tradición lo llame el "buen ladrón", los romanos no mandaban a nadie a la cruz por robar. Ese suplicio estaba reservado para los asesinos y para los que atentaban contra la seguridad del Imperio (esa es la acusación que hicieron a Jesús, ya que le condenaron por querer hacerse rey).

El caso es que aquel hombre, que la tradición llama Dimas, era culpable de algo serio. Él era consciente y reconocía que merecía el castigo. 

A pesar de su miseria, comprende y confiesa que el caso de Jesús es distinto y se atreve a salir en su defensa. A Jesús solo le pide un deseo: "Acuérdate de mí cuando llegues a tu reino".

En su corazón surge la esperanza. Sabe que él no merece la salvación, pero se atreve a pedírsela a Cristo.

Y Jesús le consuela con este dulce anuncio: "Te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el paraíso".

Santa Isabel de la Trinidad decía: "El abismo de nuestra miseria atrae sobre sí el abismo de su misericordia".

Jesús, dame la gracia de reconocer mi miseria, de confesar mi pecado, de esperar en tu misericordia, de abandonarme en tus manos, ahora y en la hora de mi muerte. Amén.

Pueden ver las entradas que he dedicado a esta fiesta los años anteriores:

2012: Cristo Rey. Donde recuerdo que Jesús muestra su poder en la debilidad y el servicio y añado una cita de santa Teresa de Jesús.

2013: Cristo Rey. Donde hablo de esa misteriosa realeza que se manifestó en su pasión y cruz, teniendo una caña por cetro, una corona de espinas, unos trapos por manto y una cruz por trono. Y añado el canto "Te amo, Rey, y levanto mi voz para adorar y gozarme en ti..."

2014: Jesucristo rey del universo. Allí hago un repaso a todo el año litúrgico y al sentido de esta fiesta como conclusión del mismo.

2015: Jesucristo rey del universo. Una vez más les recuerdo que Cristo manifiesta su poder en el servicio hasta dar la vida por nosotros. Por eso, en el nombre de Jesús se puede morir, pero no matar ni justificar ningún crimen. En esa entrada añado un texto de Dostoievski que nos ayuda a reflexionar en este día.

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