Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 29 de noviembre de 2014

Adviento 2014


Esta tarde comienza un nuevo año litúrgico con la llegada del Adviento, tiempo de gracia que el Señor nos regala. Para prepararnos, esta mañana tengo un retiro en la parroquia de Santa Teresita de los padres carmelitas de Santurce (Puerto Rico).

Vuelve el Adviento, volvemos a comenzar un nuevo año litúrgico; pero no deberíamos pensar que se trata solo de volver a repetir los ritos y ceremonias de otros años. Estamos hablando de algo mucho más importante.

El Adviento nos permite recordar lo esencial del cristianismo, que no es la participación en unos ritos ni la aceptación de unas verdades ni el cumplimiento de unas normas morales.

Lo esencial del cristianismo es el encuentro con Cristo: una persona viva que nos vivifica. Lo demás viene después.

En Adviento tomamos conciencia de nuestra necesidad de ser salvados. No podemos salvarnos a nosotros mismos. Necesitamos que el Salvador venga a nuestras vidas.

Somos conscientes de nuestra fragilidad personal, de la fragilidad de nuestras familias, de nuestras sociedades y de la Iglesia. Por eso clamamos: "Ven, Salvador, ven sin tardar, tu pueblo santo esperando está".

No te merecemos, pero te necesitamos. Ten misericordia de nosotros y ven a nuestras vidas.

Ven a salvarnos de nuestros egoísmos, de nuestras tristezas y de nuestros pecados. Ven para darnos vida en abundancia. Marana Tha, Ven, Señor Jesús.

En el blog ya he dedicado muchas entradas a hablar del Adviento, de su historia y tradiciones, de los personajes principales, de las celebraciones litúrgicas, a recoger cantos apropiados para esta época del año... Pueden consultar todas las entradas aquí.

1 comentario:

  1. Nuestra fragilidad y la de nuestras familas,es lo que más duele cuando se ha dicho y hecho mucho por tratar de quitar la cegera de los que piensan liberalmente ,y ellos siguen firmes en ideologías de los desordenes mas tristes a los que acarrea esa cultura de obscuridad,hay tanta divición un entre los mas amados de las familias y se siente con más fuerza en estos días donde deve de ser sólo de encuentro esto parte el corazón.Pero es necesario seguir confiando con alegría en el Señor de otra manera por desepción y dolor caminarímos como muertos vivientes...Ven Señor Jesús,hasnos sabios y prudentes hasta Tú venida mi Señor...Gracias Padre Eduardo.

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