Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 21 de noviembre de 2014

Jornada "Pro Orantibus"


El 21 de noviembre se celebra la fiesta de "la presentación de la Virgen María en el templo de Jerusalén" a la edad de tres años.

En realidad, antiguamente se celebraba en Jerusalén la dedicación de la iglesia de "Sancta Maria ad Templum". Una iglesia cristiana que se construyó sobre el monte del templo judío de Jerusalén. Recordemos que la ciudad y el templo habían sido destruidos por los romanos el año 70 de nuestra era. 

En el siglo IV, con el fin de las persecuciones, santa Elena construyó algunas basílicas en la ciudad. Más tarde se añadieron otras. En concreto, la de santa María en el monte del templo se levantó y consagró en el siglo VI.

Cuando dicha iglesia ya no existía, después de la invasión de los musulmanes, que en el siglo VII construyeron su lugar la "cúpula de la roca", se siguió celebrando el aniversario anual de la consagración de la antigua iglesia de "Santa María en el templo", pero a esa fiesta se le dio un nuevo significado.

Haciendo uso de una antigua leyenda piadosa, que afirmaba que María fue llevada al templo por sus padres y permaneció allí en un internado para niñas hasta que se casó con san José a la edad de 14, comenzó a celebrarse la presentación de María en el Templo.

Las mujeres solo podían entrar en el atrio exterior del templo y tenían prohibido entrar en el atrio de los varones y mucho más en el de los sacerdotes. Así que es imposible que hubiera una especie de escuela infantil en el templo, en la que se acogían a niñas que se consagraban a Dios. 

La leyenda nació de la buena voluntad de algún personaje antiguo que quiso rellenar todos los datos que no se conocían sobre la familia de Jesús y su infancia: el nombre de los abuelos, de los tíos y de los primos, y las aventuras de la familia, en especial de la Virgen niña.

De hecho, cuando se reformó el calendario litúrgico después del Concilio Vaticano II, se sacó la fiesta del calendario. Pero misteriosamente Juan Pablo II la volvió a introducir con el rango de "memoria obligatoria".

Además, unió a esta fiesta el día de oración por los contemplativos, la jornada "pro orantibus".

En España, tradicionalmente se celebraba esa jornada el 25 de julio, fiesta del apóstol Santiago. La intención era sensibilizar a los fieles en la vocación contemplativa orar por los monjes y monjas llamados "de clausura".

Más tarde se trasladó al domingo de la Santísima Trinidad, misterio insondable y eterno de amor. Y ahí permanece, gracias a Dios.

Pero en el resto del mundo se celebra hoy, día de la presentación de María, subrayando que los religiosos contemplativos se han consagrado por entero al servicio de Dios como hizo nuestra Señora.

Demos gracias a Dios por todas las contemplativas del mundo entero, que son el amor en el corazón de la Iglesia.

Normalmente no las vemos (como tampoco vemos el corazón en nuestros cuerpos), pero ellas siguen haciendo presente al mundo entero ante el rostro del Altísimo de día y de noche, orando por todos y amando sin medida a Cristo.

Él sea su fortaleza y su premio. Amén. No se olviden de elevar una oración en este día por las contemplativas del mundo entero.

4 comentarios:

  1. Casi todos los días hago, entre otras, esta oración: "Te pido, Señor, por los religiosos y religiosas de vida consagrada, para que no les falte lo necesario para subsistir, estén al servicio del prójimo y recen por toda persona en cualquier circunstancia". José Mª Celdrán.

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  2. Este día me trae muchos recuerdos de la infancia en el colegio se celebraba el día de la Niña Maria teníamos una imagen preciosa en la capilla y se celebraban actos especiales en su honor, era un día grande, lo pasábamos muy bien. Isabel

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  3. Nos unimos a la oración y damos gracias a Dios por los contemplativos/as del mundo entero, que forman parte del corazón en el cuerpo místico de la Iglesia.
    Conchita

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  4. Gracias por el detalle de ocupar su tiempo entre nosotras y compartir su experiencia de Dios ,y con ello alentando y fortaleciendo nuestra fe. ¡Dios le premie, Padre Eduardo como Él solo sabe hacerlo...con amor perfecto! Sus Hermanas Carmelitas de Mayagüez

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