Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 8 de noviembre de 2013

Santa Isabel de la Trinidad (8 de noviembre)


Hoy se celebra la fiesta de la mística francesa Isabel de la Trinidad (1880-1906), carmelita descalza autora de interesantes escritos espirituales. Aquí presenté brevemente su vida y las oraciones de la misa, aquí comenté su famosa "elevación a la Santísima Trinidad" y en este video la presento en cuatro minutos. En este largo artículo presento con detenimiento su vida y su mensaje. Hoy quiero proponerles algunos pensamientos tomados de sus cartas.

Iniciemos recordando que las leyes anticristianas de principios del s. XX en Francia cerraron más de 3.000 escuelas católicas, expulsaron a unos 70.000 religiosos de sus conventos, confiscaron sus bienes, prohibieron los matrimonios canónicos y la práctica del descanso dominical, entre otras cosas. Esto no impidió a la beata Isabel de la Trinidad ser un alma profundamente contemplativa. 

En sus cartas encontramos un ejemplo luminoso de intimidad con Cristo y de comunión con Él. En lugar de lamentarse, escribe: «¡Cómo me gusta vivir estos tiempos de persecución! ¡Qué santos deberíamos ser! Pida para mí esa santidad de la que estoy tan sedienta. Sí, quisiera amar como los santos, como los mártires» (Carta 91).

Algún tiempo después, añade: «El futuro es muy sombrío. ¿No sientes necesidad de amar mucho para reparar, para consolar al Maestro adorado? Hagamos para Él un lugar solitario en lo más íntimo de nuestras almas, y estémonos allí con Él, sin abandonarlo nunca […] Esta celda interior nadie podrá quitárnosla nunca; por eso, ¿qué me importan las pruebas por las que tengamos que pasar? A mi único tesoro lo llevo dentro de mí. Todo lo demás es nada» (Carta 160).

Y añade: «No sé lo que nos espera, y esa perspectiva de tener que sufrir por ser suya infunde en mi alma una gran felicidad […] estoy dispuesta a seguirle a cualquier parte y mi alma dirá con san Pablo: “¿Quién podrá apartarme del amor de Cristo?”. Dentro de mí hay una soledad en la que Él mora, ¡y ésa nadie me la puede arrebatar!» (Carta 162).

A pesar de las dificultades objetivas que le tocó vivir, no cesó de dar gracias a Dios, porque su amor vale más que la vida: «tenemos que darle gracias siempre, pase lo que pase, pues Dios es amor y sólo sabe de amor […] ¿Qué podemos temer? Podrán llevarnos a la cárcel o a la muerte, pero no nos quitarán a Cristo» (Carta 168).

En estos «tiempos recios» necesitamos la determinación y la valentía de santa Isabel. No sirven las medias tintas. Que ella interceda por nosotros. Amén.

3 comentarios:

  1. Señor,con las palabras de la beata Isabel de la Trinidad,te pido," ser revestida de ti
    mismo,identificar mi alma con cada movimiento de la tuya,sumergirme en ti,ser invadida por ti,ser sustituida por ti para que mi vida sea una irradiación de tu Vida".
    Lo deseo para todos.

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué gran santa y qué hermosa espiritualidad! Gracias, Señor, por sor Isabel de la Trinidad y por todos los Santos del Carmelo, que tanto nos ayudan para ir a ti. Jon

    ResponderEliminar
  3. Oh Padre del cielo y tierra, cubre los corazones de tus hijos con el don de ser sencillo, especialmente a los gobernantes de Venezuela< Panamana y otros paises que sufren por la pre-potencia de sus gobernantes . AMEN, Morelys

    ResponderEliminar