Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 2 de diciembre de 2012

Domingo I de Adviento: Invitación a la vigilancia

Todos sabemos que el cristianismo no es, en primer lugar, un conjunto de doctrinas o de normas morales, sino una persona: Jesús de Nazaret, el encuentro con Él y con la Buena Noticia de su amor. Esto es precisamente lo que celebra el Adviento: que Jesús viene a nosotros y que podemos encontrarlo. Si el Señor llama a nuestras puertas, es natural que la Iglesia nos invite a velar, para evitar que su llegada pase desapercibida. Las lecturas de estos días insisten: «Velad, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor» (Mt 24,42); «Vigilad, pues no sabéis cuándo es el momento» (Mc 13,33ss); «Estad siempre despiertos» (Lc 21,35).

San Pablo repite la
invitación de Jesús oponiendo tres imágenes de pecado (noche, oscuridad, dormir) a tres de gracia (día, luz, despertar): «Ya es hora de despertaros del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada, el día se echa encima: dejemos las actividades de las tinieblas y pertrechémonos con las armas de la luz. Conduzcámonos como en pleno día, con dignidad. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujuria ni desenfreno, nada de riñas ni pendencias. Vestíos del Señor Jesucristo» (Rom 13,11-14). 

Velar es despertar. El apóstol no se dirige a paganos que deberían abandonar su vida y convertirse, sino a cristianos que se supone que ya están convertidos. La situación de «oscuridad» no es propia únicamente de una época de la historia anterior a Cristo, aún no redimida. Los creyentes también se encuentran rodeados por los poderes de las tinieblas y, algunas veces, sucumben ante sus seducciones. De ahí la importancia del estar despiertos.

Velar es acoger el perdón. Despertar del sueño es aceptar la propia verdad, la propia debilidad, y pedir perdón. Solo los que toman conciencia de sus faltas comprenden que siguen necesitando de Cristo, y pueden orar con humildad: «Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve»; es decir: que tu gracia nos vuelva a iluminar y restablezca en nosotros la luz del bautismo, ahora «oscurecida» por el pecado. 


Velar es optar por Cristo. Por desgracia, en ocasiones, también los bautizados nos dejamos arrastrar por las seducciones del mundo. Por eso, Jesús advierte con realismo: «Velad en oración para no caer en la tentación, porque el espíritu está decidido, pero la carne es débil» (Mt 26,41). 

El beato John Henry Newman escribió un precioso sermón sobre el Adviento, en el que se pregunta qué significa velar. Comienza con una reflexión vivencial sobre los sentimientos del que espera a alguien. Continúa diciendo que, si el esperado es Cristo, estar en vela tiene que ver con el enamoramiento, con el deseo de encontrarle y de servirle en todos los acontecimientos: «¿Sabes lo que es vivir pendiente de una persona que está contigo, de forma que tus ojos van detrás de los suyos, lees en su alma, percibes todos los cambios en su semblante, anticipas sus deseos, sonríes cuando sonríe y estás triste cuando está triste, y estás abatido cuando está enfadado y te alegras con sus éxitos? Estar vigilante ante la venida de Cristo es un sentimiento parecido a todos éstos, en la medida en que los sentimientos de este mundo son aptos para reflejar los del otro. Está vigilante ante la venida de Cristo la persona que tiene una mente sensible […], que lo busca en todo cuanto sucede» (J.H. Newman, A la espera del Amigo).

5 comentarios:

  1. Me gusta la reflexión de Newman sobre lo que es estar en vela esperando a Cristo.Deseo que todos
    tengamos esta espera vigilante y amorosa.Betania.

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  2. Yo a veces estoy dormido y no llego a descubrir que Jesús está cerca de mí. Espero que este Adviento él me despierte. Paolo

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  3. Me gusta esta reflexión de ver el adviento como "velar". También lo veo como un tiempo de esperanza, en el sentido de espera, la gran espera del Mesías que nos trae su Reino. Una espera activa, actualizando los sentimientos de Cristo allá donde estemos, en aquello que nos toca vivir a cada uno. Me ha gustado mucho la reflexión del beato Newman. Nuria

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  4. Me parece un tema muy bonito, me parece que es precioso leer sobre el Adviento y que este mes es especial para todos. Gracias por contarlo tan bien.

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  5. Velar con la vela encendida pendiente de quien está por llegar, El, que nos trae su amor y su vida. quisiera estar más alerta a Su llegada pero me distraen tantas cosas.... Gracias Padre por la ayuda de cada día. Isabel

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