Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 8 de noviembre de 2012

8 de noviembre. Santa Isabel de la Trinidad, o.c.d.


Hoy recordamos a santa Isabel de la Trinidad. Nació cerca de Bourges (Francia), en 1880. Humilde y pura, dotada para la música y la poesía, de inteligencia despierta para percibir las belleza de la naturaleza y de la gracia, aprendió en la escuela de san Pablo, de santa Teresa de Jesús y de san Juan de la Cruz a vivir “el cielo en la tierra”, íntimamente unida a la Santísima Trinidad, de la que fue siempre “alabanza de gloria”.

Desde muy joven quiso hacerse Carmelita Descalza en el monasterio de Dijon, pero tuvo que esperar hasta la mayoría de edad para poder realizarlo. Con su ejemplo y con su doctrina ejerce un influjo creciente, debido a sus escritos, densos en doctrina y eco de su comunión con las Tres Divinas Personas. Murió el 9 de noviembre de 1906, a los 26 años de edad. Fue canonizada el año 2016.

Oración colecta. Oh Dios, rico en misericordia, que descubriste a santa Isabel de la Trinidad el misterio de tu presencia secreta en el alma del justo e hiciste de ella una adoradora en espíritu y verdad; concédenos, por su intercesión, que también nosotros, permaneciendo en el amor de Cristo, merezcamos ser transformados en templos del Espíritu de Amor, para alabanza de tu gloria. 

Oración sobre las ofrendas. Recibe, Señor, los dones que humildemente te ofrecemos en memoria de tu virgen, santa Isabel de la Trinidad, y concédenos, por esta hostia inmaculada, permanecer en tu presencia ardiendo en el fuego sagrado de tu amor.

Oración después de la comunión. Reconfortados con el pan del cielo, imploramos, Señor, de tu bondad, que a cuantos nos llena de alegría el recuerdo de tu virgen, santa Isabel de la Trinidad, nos concedas el perdón de las culpas, la salud del cuerpo, la gracia del alma y la vida eterna.

4 comentarios:

  1. ¡¡Cuantos santos maravillosos tenemos en el carmelo!! Quiera Dios llenarnos de su Espiritu y de su gracia para intentar imitarlos. Fina

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  2. En nuestra visita a Dijon con usted, tuve la suerte de conocer la historia de esta gran mujer. Recuerdo especialmente nuestra eucaristia en el convento de las madres carmelitas a las afueras de la ciudad, en donde llore placidamente con una paz que jamas habia sentido. Me habria gustado poder parar el tiempo. Nunca le dare todas las gracias que merece por haberme descubierto tantas cosas y seguir haciendolo.

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  3. Nunca olvidare cuando conoci a sor Isabel de la Trinidad Estaba en un campamento y me dieron un folio con la oracion de la Elevacion a la Santisima Trinidad Me fui a la montaña a lere aquel folio Yque sospresa descubrir A una joven enamorada de DIOS que queria ser una esposa para el Me arte de llorar Ana Maria

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  4. Qué persona tan interesante y qué ojos tan llenos de fuerza, inteligencia y vitalidad.
    Vive a finales del XIX y principios del XX. No sé qué pasa en esos años, pero viven una serie de personas extraordinarias que, en todos los campos de la vida, pusieron la semilla de lo mejor que tenemos hoy día. Yo creo que fue un momento de gracia en Europa. Espero que no nos carguemos esa herencia. A veces parece que lo estamos intentando con ahínco.
    Esa época la ha estudiado muy bien Paul Johnson: http://www.fluvium.org/textos/cultura/cul546.htm

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