Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 27 de noviembre de 2016

Liturgia del primer domingo de Adviento


Hoy se celebra el primero de los cuatro domingos de Adviento, en los que nos preparamos para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro.

Ya he hablado de los contenidos de la liturgia de este primer domingo de Adviento en esta entrada titulada: "Domingo I de Adviento: Invitación a la vigilancia".

He profundizado en este argumento en la entrada titulada "Domingo primero de Adviento: velad, vigilad, estad despiertos".

También he tratado de las lecturas concretas de este domingo (ciclo "a") en esta entrada titulada: "Estad en vela. Domingo I de Adviento".

Como uno de los símbolos más conocidos de este tiempo litúrgico es "la corona de Adviento", he explicado su significado y he propuesto una oración para el momento en que se enciende cada vela en esta entrada.

Quienes deseen profundizar en este tema, solo tienen que hacer un click sobre cada uno de esos títulos y la entrada se abrirá en una nueva ventana.

En la oración inicial de la misa pedimos al Señor que avive en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino eterno.

En la oración del ofertorio suplicamos al Señor que acepte los bienes que de él hemos recibido y, por la presentación del pan y del vino, nos conceda que la acción santa que celebramos sea prenda de salvación para nosotros.

En la oración después de la comunión suplicamos al Señor que fructifique en nosotros la celebración de los sacramentos, con los que él nos enseña a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón.

La primera lectura (Is 2,1-5) anuncia que el Señor reunirá a todos los pueblos en la paz eterna del reino de Dios.

El salmo responsorial (Sal 121) canta la alegría de los que caminamos al encuentro de Cristo en la Jerusalén del cielo. Allí se cumplirán las promesas de los profetas y llegará a plenitud la salvación que Cristo nos trajo al mundo.

La segunda lectura (Rom 13,11-14) nos dice que nuestra salvación está cerca. Esto es motivo de gozo para todos los creyentes.

El evangelio (Mt 24,37-44) nos repite que estamos en camino hacia el encuentro definitivo con Cristo en la eternidad y nos invita a estar preparados para acogerle en el momento oportuno.

5 comentarios:

  1. P.Eduardo, aunque no tenga mucho que ver con el Adviento, siempre he deseado saber qué es "la monedita" que Dios quiere que le dé (la que habla s. Juan de la Cruz). Pienso que sirve para todos los tiempos litúrgicos y que es lo que Dios me pide, Él pone todo lo demás. Y yo ¿qué tengo que poner?

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    1. San Juan de la Cruz dice que lo que podemos dar a Dios es de muy poco valor (un "cornadillo", que era una moneda devaluada que ya no estaba en circulación), pero tenemos que dárselo para que él haga su obra en nosotros. cada uno tiene que descubrir qué es lo que Dios le pide y dárselo. aunque sea de poco valor, a veces nos cuesta mucho desprendernos.

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    2. Muchas gracias. Hace tiempo que quería saber qué significaba porque creo que es importante para mi conversión.

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  2. A veces cuando tengo tiempo, clíco en los enlaces y...
    ¡Oh! ¡maravilloso!, descubro detalles e ideas que me habían pasado desapercibidas; como el término de "vigilancia" (lo explica como el sentimiento de esperar a un amigo).
    Me parece un acierto, pues es algo muy real que hemos sentido todos, esperar la fecha de un encuentro con la persona que deseamos ver y estar con él.

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  3. Gracias Padre, siempre tan didáctico tan evangelizador. Que buena advertencia la de estar - vigilantes- Así es debemos esperar atentos y vigilantes y deseosos que el Niño Dios entre en nuestros corazones y haga cuna en ellos.

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