Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 17 de julio de 2016

La hospitalidad: escuchar y servir


La primera lectura de la misa de hoy habla de Abrahán, que invitó a comer a unos peregrinos. Sin saberlo, acogió unos ángeles enviados por Dios, o mejor: a Dios mismo.

Hace pocos días dediqué esta entrada de la clase de Biblia a hablar precisamente de las leyes de hospitalidad entre los nómadas y de la importancia que tiene para ellos acoger bien al huésped.

En el evangelio se habla de Marta y María, las amigas de Jesús que lo recibían en su casa de Betania. Marta lo servía y María lo escuchaba, sentada a sus pies.

Las dos cosas son necesarias. Por eso santa Teresa de Jesús dice que "Marta y María siempre han de ir de la mano" (es decir, juntas).

Pero es verdad que hay una más importante (o que viene primero): escuchar al que nos visita, poner atención a lo que nos dice, mirarle a los ojos, demostrarle que tenemos interés en su persona.

Todos nosotros queremos escuchar a Jesús en la oración y servirle en los hermanos. En nuestra relación con él las dos cosas son igualmente necesarias.

Hace tres años, el domingo que se leyó este evangelio, publiqué una entrada titulada: "Marta, María y otras discípulas de Jesús" en la que enlazo a otra titulada "Jesús y las mujeres". También les he presentado una recreación del diálogo que se estableció en aquella visita: "Conversación en casa de Lázaro, Marta y María".

Quienes lo deseen, pueden leer cada una de las entradas haciendo un click sobre los respectivos títulos.

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