Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 19 de abril de 2014

Orando con María


Hoy la Iglesia, unida a María, contempla en silencio el misterio del amor y de la esperanza. Ya he explicado la historia y celebraciones del Sábado Santo (incluidos los ritos de la Vigilia Pascual) y he propuesto para este día una poesía de Gómez Manrique, otra de José María Pemán y otra de Gerardo Diego. Hoy les hablo de la importancia de María en este Sábado.

Después de la muerte y sepultura de Jesús, los discípulos huyeron, se han dispersaron ante el fracaso evidente: su Esperanza yace en un sepulcro y la nuestra se mantiene en una Mujer, María, la Madre de los creyentes. 

Ella es la única referencia de la Iglesia en el momento en que su Camino está roto, su Verdad despreciada y su Vida sepultada. 

Después de Jesús, Ella es la que más conoce al Padre, la que más de cerca ha visto su Rostro. Por eso a Ella nos dirigimos, en Ella buscamos la compañía para esperar. Ella no ve, ella no sabe, ella no entiende, pero Ella, como antes Abrahán, cree y espera. 

Aquí podemos entender por qué, como Iglesia, recordamos todos los sábados del año a María: porque Ella es el referente orante, el punto de apoyo de los creyentes que ya no ven ni esperanza ni camino. 

Jesús la ha hecho, desde la Cruz, Madre de la Comunidad (Jn 19,25-27), Madre de los discípulos y Ella empieza inmediatamente a darles a luz, a convertirles en creyentes, precisamente cuando todo invita a la incredulidad. 

Su fidelidad, su sí sostenido hasta más allá de la tumba son el primer tesoro que ha de guardar la Iglesia: «desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa» (Jn 19,27), la acogió -dice el texto- entre sus cosas, como cosa suya.

10 comentarios:


  1. La Virgen sufría y gemía,
    dolor de madre sentía.

    Las llagas de su hijo veía,
    la sangre por su cuerpo caía,
    brotaba la hiel de sus labios,
    su piel desgarrada en pedazos.

    La Virgen sufría y gemía,
    dolor de madre sentía.

    Quiero tomarte en mis brazos,
    curar tus heridas con mis llantos,
    consolarte de la causa perdida,
    retenerte y amarte toda la vida.

    La Virgen sufría y gemía,
    dolor de madre sentía.

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    1. Gracias,Lola .Desde que leí tu poema esta mañana, he querido hacer mío,ese sentimiento de dolor de madre que con tanto amor repites en tu estribillo. Y como tú,deseo consolarla y amarla.¿Crees que María,viviría esta situación como causa perdida?
      Un abrazo

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    2. Querida Betania, creo que no.
      Ella sabía que su hijo tenía una misión en esta vida, la cual tenía que cumplir, pero eso no le restaba el sufrimiento y el dolor de madre, al ver a su hijo así, y aunque en ese momento no la entendiera, lo tenía que aceptar.
      De todos modos, yo creo que el p. Eduardo te podría responder mejor.
      Un abrazo.

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    3. María esperó contra toda esperanza que Dios haría su obra y renovó su sí a Dios, incluso sin comprender todo lo que pasaba a su alrededor. Así hacemos nosotros. Le decimos "sí" sin entender todo hasta los últimos detalles...

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  2. Me han gustado todas las poesías pero quiero pedirte una cosa Señor, déjame estar al la lado de t María tu Madre. I

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  4. ¡¡¡ LA VIRGEN DE LOS DOLORES ABRASA SUEÑOS DE LUZ ...!!!

    .............................................. ¡AY ...! ¡ AY DIOS MÍO ...! ¡ DIOS NUESTRO ... ! ¡ Y AL PIE DE TU CRUZ ... TU VIRGEN MADRE LLORA

    ... LÁGRIMAS DE SANGRE ... Y YO ... CON ELLA ... MURIENDO

    DE AMOR ... NO MUERO ...!!!!!!!!

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  5. ¡¡¡ BELLÍSIMO ...! ¡ PRECIOSÍSIMO TODO ...!!!!

    ¡¡¡ LO HAGO TODO TAN MÍO ...!!!!!!!!!!!! ¡¡¡ OH ! ¡ OH DIOS MÍO ! ¡ DIOS NUESTRO ... TODO TAN MÍO ... TAN DE TU MADRE ...! ¡ Y LO HACES TAN MÍO ...! ' Y LLORO Y RÍO EN ESTE LATIR DE SIGLOS MI AMOR TU AMOR !¡ AMÉN !!!!!!!!!!!!!!

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  6. ¡¡¡ OH MARÍA DE NIÑO EN TUS BRAZOS ... DE HOMBRE EN TUS

    BRAZOS ...! ¡ AMÉN ...!!!!!!!!!!!!!!!


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