Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 8 de marzo de 2014

Una jornada que no debería celebrarse


Hablo del día internacional de la mujer. Si de verdad hubiera igualdad de derechos y oportunidades para todos no sería necesario celebrar una jornada reivindicativa, no necesitaríamos recordar que hay un grupo de seres humanos que muchas veces no tienen las mismas oportunidades que los demás, y eso que son la mitad de la población. 

Pero, por desgracia, la jornada de hoy sigue siendo necesaria para que todos tomemos conciencia de la situación real. En muchos lugares del planeta las mujeres son sometidas y humilladas solo por ser mujeres. Incluso en los países occidentales muchas veces una mujer recibe un sueldo menor que un hombre por realizar el mismo trabajo (excepto en las administraciones públicas, claro está).

El año pasado hablé de esta celebración y recogí una poesía de sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695). (Esa entrada se puede consultar aquí). Hoy me limito a compartir una cita de santa Teresa de Jesús (1515-1582), que los censores de la época tacharon con tanta furia que no se ha podido leer hasta tiempos bien recientes, ayudados por los rayos x: 

«Señor de mi alma, cuando andabais por el mundo no aborrecisteis a las mujeres. Antes las favorecisteis siempre con mucha piedad y hallasteis en ellas tanto amor y más fe que en los hombres [...]. Que no hagamos cosa que valga nada por vos en público, ni osemos hablar algunas verdades que lloramos en secreto, ¿y no nos habíais de oír petición tan justa? No lo creo yo, Señor, de vuestra bondad y justicia, que sois juez justo y no como los jueces del mundo, que –como son hijos de Adán y, en fin, todos varones– no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa [...]. Que no es razón desechar ánimos virtuosos y fuertes, aunque sean de mujeres» (CE 4,1).

Estremece todavía hoy este testimonio personal de que las mujeres estaban acorraladas y debían llorar en secreto lo que no podían decir en público. Algo hemos mejorado en estos últimos quinientos años, pero aún nos queda mucho camino por recorrer para llegar a la plena igualdad de derechos y oportunidades.

8 comentarios:

  1. ¡Bien por la Santa! Esta lucha por dignificar y valorar a la mujer ,es desconocida para
    muchas personas.A mi,me gusta divulgarlo y como en otras ocasiones en que ha
    enviado textos que lo atestiguan lo reenviaré.
    Gracias padre Eduardo.Que la madre Teresa sea su valedora.

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  2. Me gusta Mucho este comentario!! y me duele ver las adolescentes-niñas de hoy, víctimas de los medios, que no reconocen su dignidad y viven preocupadas por atraer al "macho" que no es lo mismo que el varón. Rezo cada día por las niñas-adolescentes-mujeres, que descubran su dignidad y grandeza y la belleza de su relación con el varón en la libertad y armonía de Hijos de Dios.Nuria.

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  3. Teresa de Jesús era impresionante. Lista y libre. No comprendo por qué algunas mujeres quieren volver a una situación de la que nos ha costado tanto salir y siguen siendo esclavas de la línea, queriendo convertirse en princesas disney a la espera de su príncipe azul. Cada una es hermosa tal como es, sin necesidad de parecerse a nadie. Mina

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  4. Interesante reflexión. Gracias.

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  5. Todavía lloramos en secreto... por ejemplo: los sacramentos de la Iglesia son seis. ¿seis? Sí, para las mujeres son seis, para los hombres siete. Y es solo un ejemplo...

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  6. El Señor ha dado a la mujer un don que algunos hombres no lo valoran Es un corazon de madre Quien lo podra comprar Nadie Ana Maria

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  7. ¡¡¡ GRACIAS ETERNAS INFINITAS A DIOS AMOR Y A USTED ¡ Y CLARO ESTÁ QUE SANTA TERESA UNA CON DIOS Y CON MARÍA SANTÍSIMA Y CON SAN JOSÉ CON PASIÓN SANTA NOS ABRAZA Y ABRASA CON TODAS LAS SANTAS Y SANTAS MÁRTIRES DE ¡ EL AMOR ETERNO ...! Y A TODOS ... A CADA UNO ...!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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