Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 28 de marzo de 2013

Jesús y yo


Jesús, alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre santo, no ruego solo por estos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí» (Jn 17,20).


Jesús ora por sus discípulos: por los que le acompañaban entonces (Pedro, Juan, María Magdalena, Salomé...) y por los que creerán por medio de su testimonio. También por mí. Tal día como hoy, antes de morir, Jesús ORÓ POR MÍ. Antes de su pasión, Jesús pensó en mí. A mí personalmente me dice:

Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada;
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.


San Juan de la Cruz, explicando estos versos dice que el alma enamorada, cuando se une con Cristo en el matrimonio espiritual, entiende que toda la historia de la salvación la afecta personalmente: la creación, el pecado, la alianza, la redención. Dios ha pensado en mí desde toda la eternidad y ha dispuesto todo para que yo, en el momento oportuno, pueda hacer experiencia de su amor, para que pueda abrirme a su gracia y recibir su bendición. Y, a pesar de todo, no me obliga a recibirle, respeta mi libertad, se hace mendigo de mi amor, me suplica que le abra las puertas de mi corazón.

Lo entiendo perfectamente y, a pesar de todo, no termino de entregarme del todo al Todo, sigo desperdiciando su gracia, haciendo oídos sordos a su llamada. ¿Cuándo podré decir, finalmente, con san Juan de la Cruz, que me tomo en serio su amor?:

Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal, en su servicio
no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

3 comentarios:

  1. Mi amado Jesús, te doy gracias por todos los hombres y mujeres que tomando su cruz lo dejan todo para seguir tus pasos pues con su ejemplo de humildad y servicio nos ayudan a amarte cada día mas.Bendice en especial Emérito Papa Benedicto XVI,al Santo Padre Francisco y a Padre Eduardo y su hermoso blog.

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  2. Jesus,y lo te olvides de bendecir y guardar a todos tu sacerdote y religiosas que dia a dia luchan y nos ayudan a luchar para alcanzar la santidad. En especial al sacerdote que me bautizo,al que me dio la primera comunion, al que me confirmo,a mi parroco y a quienes me han confesado. Gracias por tu amor reflejado en ellos.

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  3. Señor que lo deje todo por tí. Que cada día crezca en santidad.

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