Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 16 de marzo de 2018

Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre


El próximo domingo es el quinto de Cuaresma. La semana siguiente inicia la Semana Santa, en la que celebramos los grandes misterios de nuestra fe: la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo.

El evangelio que se lee en la misa del día habla de algunos griegos que querían ver a Jesús y del Señor que dijo: "Ha llegado la hora". He hablado de estas cosas en otras entradas, como en las siguientes:

- Se acerca la hora de Jesús. Todo el evangelio según san Juan habla de "la hora" de Jesús: el momento de su manifestación, el momento de su glorificación, el momento de la salvación de los hombres, el momento definitivo hacia el que camina toda la historia de la salvación. Todo esto coincide con la hora de su muerte. A punto de acabar su vida terrena, cuando nosotros nos disponemos para celebrar la Semana Santa, el evangelista nos dice que esa hora ha llegado ya, que esa salvación que esperamos es "ahora", hoy.

- Queremos ver a Jesús (Jn 12,21). Ha llegado la hora de que los griegos puedan ver a Jesús. Pero no solo esos pocos que preguntan por él, sino todos los griegos (es decir, todos los no judíos). Jesús quiere ir al encuentro de todos los hombres y ahora puede hacerlo como grano de trigo muerto y resucitado. Su cuerpo, que está a punto de ser sacrificado en la cruz, es como el grano de trigo que muere para dar fruto abundante.

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