Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 18 de marzo de 2018

Oraciones para el domingo V de Cuaresma


Estamos en el quinto domingo de Cuaresma y la Pascua ya está cerca. Hace dos días expliqué el evangelio de la misa de hoy. En esta entrada les propongo algunas oraciones:

Oración colecta
Señor y Dios nuestro,
te rogamos que tu gracia nos conceda
participar generosamente de aquel amor
que llevó a tu Hijo a entregarse a la muerte
por la salvación del mundo.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo,
y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oración sobre las ofrendas
Escúchanos, Dios todopoderoso,
y por este sacrificio purifica a estos hijos tuyos
que has iniciado en la fe cristiana.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Prefacio
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.

Él, como hombre verdadero
lloró la muerte de su amigo Lázaro,
y, como Dios eterno, lo resucitó del sepulcro;
compadecido de nosotros, los hombres,
por estos santos misterios
nos lleva a la vida nueva.

Por él, adoran tu grandeza los coros de los ángeles,
que se alegran eternamente en tu presencia
Permítenos asociarnos a sus voces
cantando tu alabanza:

Santo, Santo, Santo es el Señor
Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.

Oración después de la comunión
Dios todopoderoso,
concédenos que podamos contarnos siempre
entre los miembros de Cristo,
cuyo Cuerpo y Sangre hemos recibido.
Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Oración sobre el pueblo
Padre, bendice a tu pueblo que espera en tu misericordia
y concédele que obtenga lo que desea por tu inspiración.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Padre nuestro, ¡eres amor, fortaleza y ternura para nosotros! No cesas de querernos, nos llamas noche y día, te empeñas en que nos realicemos como hombres y como cristianos. ¿De quién, sino de ti, nos vienen los deseos de cambio, de reforma de vida, de dar la vuelta al corazón y rehacer todo desde el fondo? Esa es nuestra misión en esta Cuaresma que ya termina. Queremos poner la mano en el arado, con decisión; seguir el estilo de vida nueva, sin volver la vista atrás; retornar a la opción bautismal, sin dar paso al desaliento. Ayúdanos tú, que todo lo puedes y que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Vivimos en este mundo, pero un día nos iremos y marcharemos del mundo como vinimos a él. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Hablamos en este mundo, pero un día callaremos y escucharemos el silencio de tu presencia. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Trabajamos en esta tierra, pero un día descansaremos y veremos el fruto de lo que  hicimos. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Creemos mientras vivimos, pero un día no hará falta, porque contemplaremos cara a cara tu rostro. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

Esperamos y caminamos, pero un día nos detendremos porque tú al final nos esperas vivo. ¡TÚ ERES LA VIDA ETERNA, SEÑOR!

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