Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 8 de octubre de 2012

El Credo apostólico


El «Credo de los Apóstoles» surgió en la Iglesia primitiva unido al rito del bautismo. A quien quería ser bautizado, se le hacían estas tres preguntas: «¿Crees en Dios Padre?», «¿Crees en Nuestro Señor Jesucristo?», «¿Crees en el Espíritu Santo?». El catecúmeno (así se llamaba el que se preparaba para recibir el bautismo) respondía por tres veces: «Sí, creo». Entonces era sumergido en el agua y recibía el bautismo «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28,19).

Pronto, esas tres preguntas se completaron, formando un resumen de la fe cristiana, y quedaron así: «¿Crees en Dios, que es Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?», «¿Crees en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre y desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos?», «¿Crees en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna?».

Una vez recibido el bautismo, cuando los cristianos querían proclamar su fe solo tenían que recordar lo que habían confesado en su bautismo. Allí, en pocas palabras, están resumidos los principales contenidos de nuestra fe. Con el pasar del tiempo surgió la tradición de que las doce frases que componen el Credo habían sido compuestas por los Doce Apóstoles y, al ponerlas juntas, quedaron así:
1. Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
2. Creo en Jesucristo, el Hijo único de Dios.
3. Creo que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo y que nació de la Virgen María.
4. Creo que Jesús fue crucificado, muerto y sepultado y que descendió a los infiernos.
5. Creo que Jesús resucitó de entre los muertos al tercer día.
6. Creo que Jesús subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre.
7. Creo que Jesús volverá para juzgar a los vivos y a los muertos.
8. Creo en el Espíritu Santo.
9. Creo en la Iglesia Católica y en la comunión de los santos.
10. Creo en el perdón de los pecados.
11. Creo en la resurrección de los muertos.
12. Creo en la vida eterna.

La formulación final del «Credo de los Apóstoles» es esta:
Creo en Dios Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

«El Símbolo de los Apóstoles, llamado así porque es considerado con justicia como el resumen fiel de la fe de los Apóstoles. Es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma. Su gran autoridad le viene de este hecho» (Catecismo de la Iglesia Católica, 194).

Ayer hablamos del año de la fe, hoy hemos presentado el origen y el contenido del Credo de los Apóstoles, mañana haremos lo mismo con el Credo niceno-constantinopolitano y después comenzaremos un comentario a cada una de las afirmaciones del Credo.

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