Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 14 de agosto de 2014

Asunción de María 2014


Este cuadro representa la asunción de María al cielo. Fue pintado por Brigid Marlin en 2006 como parte de una serie que recoge los misterios del rosario y nos sirve para presentar la fiesta de mañana.

Ya hemos dedicado varias entradas a hablar de la asunción de María: reflexión espiritualsoneto de Gerardo Diego, poesía de Juan López de ÚbedaMaría modelo de la Iglesia, felicitación a la Virgen, el misterio de Elche, iglesia de la dormición en Jerusalén, graffitis de la Virgen...

Esto dice el Catecismo de la Iglesia Católica sobre la asunción de María:

La Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por Dios como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte. La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos:

En el parto te conservaste Virgen, en tu tránsito no desamparaste al mundo, oh Madre de Dios. Alcanzaste la fuente de la Vida porque concebiste al Dios viviente, y con tu intercesión salvas de la muerte nuestras almas. (n. 966)

Por su total adhesión a la voluntad del Padre, a la obra redentora de su Hijo, a toda moción del Espíritu Santo, la Virgen María es para la Iglesia el modelo de la fe y de la caridad. Por eso es miembro supereminente y del todo singular de la Iglesia, incluso constituye "la figura" de la Iglesia. (n. 967)

Después de haber hablado de la Iglesia, de su origen, de su misión y de su destino, no se puede concluir mejor que volviendo la mirada a María para contemplar en ella lo que es la Iglesia en su misterio, en su peregrinación de la fe, y lo que será al final de su marcha, donde le espera, para la gloria de la Santísima e indivisible Trinidad, en comunión con todos los santos, aquella a quien la Iglesia venera como la Madre de su Señor y como su propia Madre:

Entre tanto, la Madre de Jesús, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es la imagen y comienzo de la Iglesia que llegará a su plenitud en el siglo futuro. También en este mundo, hasta que llegue el día del Señor, brilla ante el Pueblo de Dios en marcha, como señal de esperanza cierta y de consuelo. (n. 972)

2 comentarios:

  1. Madre santa del cielo, acogenos bajo tu manto, acogenos bajo tu amparo y protecion y ruega a tu hijo por nosotros.Amen. Fina.

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  2. María, presencia de amor entre el cielo y la tierra.Tipo perfecto de la Iglesia, derrama tu ternura maternal en nuestras vidas. Te pedimos que aumentes la fe, la esperanza y el amor de todos los que caminamos hacia Dios. Amén. 
    Javier y Conchita

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