Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 19 de diciembre de 2013

Eva y María


El cuadro que acompaña esta entrada se titula "Eva y María" y representa a María embarazada que pisa la serpiente (el pecado y el mal) enroscada en la pierna de Eva, que conserva en su mano derecha el fruto del pecado y no se atreve a alargar la otra mano al "fruto bendito del vientre de María". Es la misma María quien toma la mano de Eva y la apoya en su seno. Nos ayuda a comprender el poema y el texto patrístico que copio a continuación.

La poesía es de Antonio Murciano (nacido en 1929) y supone una hermosa reflexión sobre Eva y María en la Nochebuena. Se titula "La visitadora (Gn 3,6-15)". 

Era en Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujiera cuando entrara.
Era una mujer seca, harapienta y oscura
con la frente de arrugas y la espalda curvada.
Venía sucia de barros, de polvo de caminos,
la iluminó la luna y no tenía sombra.
Tembló María al verla; la mula no, ni el buey
rumiando paja y heno igual que si tal cosa.
Tenía los cabellos largos, color ceniza,
color de mucho tiempo, color de viento antiguo;
en sus ojos se abría la primera mirada
y cada paso era tan lento como un siglo.
Temió María al verla acercarse a la cuna.
En sus manos de tierra ¡oh Dios! ¿qué llevaría...?
Se dobló sobre el Niño, lloró infinitamente
y le ofreció la cosa que llevaba escondida.
La Virgen, asombrada, la vio al fin levantarse.
¡Era una mujer bella, esbelta y luminosa!
El Niño la miraba, también la mula, el buey
mirábala y rumiaba igual que si tal cosa.
Era Belén y era Nochebuena la noche.
Apenas si la puerta crujió cuando se iba.
María, al conocerla, gritó y la llamó: "¡Madre!"
Eva miró a la Virgen y la llamó: "¡Bendita!"
¡Qué clamor, qué alborozo por la piedra y la estrella!
Afuera aún era pura, dura la nieve y fría.
Dentro, al fin, Dios dormido, sonreía 
teniendo entre sus dedos niños la manzana mordida.

El último texto es también una reflexión sobre Eva y María (algo muy común en los Padres de la Iglesia) y fue escrito por san Ireneo de Lyon (130-202). Lo propone el Oficio de Lectura para el viernes de la segunda semana de Adviento.

Cuando vino Dios visiblemente a sus creaturas y fue sostenido por esta creación que es por él mismo sostenida, expió aquella desobediencia cometida bajo un árbol, por medio de la obediencia efectuada sobre otro árbol, y destruyó así la seducción con que fue vilmente engañada aquella virgen Eva, destinada ya para un varón, con la verdad que le fue venturosamente anunciada por el ángel a la Virgen María, ya también prometida a otro varón.

Y así como Eva fue seducida por un ángel para que se alejara de Dios, desobedeciendo su palabra, así María fue notificada por otro ángel de que llevaría a Dios en su seno, si obedecía su palabra. Y como aquélla fue inducida a no obedecer a Dios, así ésta fue persuadida a obedecerlo, y de esta manera la Virgen María se convirtió en abogada de la virgen Eva.

Al renovar profundamente el Señor todas las cosas, declaró la guerra a nuestro enemigo, aplastó a aquel que en un principio nos había hecho cautivos en Adán y pisoteó su cabeza, según lo que, en el Génesis, Dios dice a la serpiente: Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo: él herirá tu cabeza cuando tú hieras su talón.

Con ello se anunciaba que aquel que debía nacer de una mujer Virgen, hecho hombre como Adán, aplastaría la cabeza de la serpiente. De esta descendencia habla el Apóstol, en la carta a los Gálatas, cuando dice: La ley mosaica fue puesta por Dios hasta que viniese la descendencia a quien se habían hecho las promesas.

Má claramente aún lo demuestra, en esa misma carta, al decir: Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer. El enemigo no hubiera sido vencido con justicia si el hombre que lo venció no hubiera nacido de una mujer, pues ya desde el comienzo se opuso al hombre, dominándolo por medio de la mujer.

Por eso el Señor afirma que él es el Hijo del hombre, el hombre por excelencia, el cual resume en sí al linaje nacido de mujer, de modo que, si nuestra especie bajó a la muerte a causa de un hombre vencido, por un hombre victorioso subamos de nuevo a la vida.

7 comentarios:

  1. Muy bonito el poema, gracias Padre. Estoy un poco envidiosa, por todas esas entradas a la Virgen de la Esperanza, A ver si le dedica alguna a mi Santisima Cruz, su historia y su Santuario. Fina.

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  2. ¡Qué bello poema! Es todo dulzura y amor.Gracias,padre.

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  3. Me ha gustado mucho la poesía. Podía hacerme idea de la preocupación de María al ver a la anciana sucia que se acercó al Niño y su estupor al descubrirla hermosa y reconocer en ella a su madre después del encuentro con Jesús. Que Él nos rejuvenezca y nos limpie a todos. Paolo

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  4. Desde siempre quisiste a la mujer Una te fallo y la otra te amo Gracias Maria por ser mujer Ana Maria

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  5. En tus labios ,Amor mío. En tu seno Madre mía,quisiera ser poesía.

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  6. Preciosa poesía. Gracias Padre. Isabel

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  7. Encontré la poesía que transformó mi vida en admiración y gratitud a la Madre de DIOS,se me extravió era un pedacito de papel y no sabía ni el autor ni su nombre .Gracias Padre Eduardo y a este milagro del internet donde los Hijos de DIOS nos encontramos ¡Paz y Bién!!

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