Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Las fiestas que siguen a la Navidad

Junto a la Pascua, solo la Navidad ha conservado una octava festiva. El misterio de Navidad es demasiado grande para agotarse en la celebración de una sola noche. La Iglesia lo profundiza a lo largo de varios días, en los que lo contempla desde distintos ángulos de visión. La luz que se enciende en la Nochebuena crece en los días posteriores y ofrece una comprensión cada vez más profunda del eterno designio de Dios, que se ha manifestado en Cristo.

La celebración de las fiestas de algunos Santos no nos aparta de la gozosa contemplación del Emmanuel. De hecho, Él es el Rey de los Santos. El nacimiento de Cristo, que es la cabeza de la Iglesia, prepara el nacimiento de su cuerpo místico. La fiesta de Jesús se prolonga en la fiesta de los mejores miembros de la Iglesia. Contemplando el cuerpo frágil que el Hijo de Dios ha asumió por amor, se comprende la responsabilidad que tienen los que hoy forman su cuerpo por el bautismo: cada uno está llamado a vivir como corresponde a los miembros de tal cuerpo. Los autores medievales llamaron al cortejo de los Santos que acompañan al Niño Jesús en Navidad, Comites Christi y escribieron numerosas páginas sobre el argumento. Los antiguos textos españoles lo traducían por la Sagrada compaña.

En cierto momento, se dedicó el día de San Esteban a celebrar la fiesta de los diáconos, el de San Juan la de los sacerdotes y el de los Santos Inocentes la de los novicios y estudiantes clérigos. Entre los siglos XI y XIV, esta última se convirtió en la fiesta de los locos. En algunas catedrales se transformó en fiesta de los monaguillos, permitiendo que estos realizaran en el templo algunas de las funciones normalmente reservadas a los canónigos. En España se sigue celebrando una fiesta popular en la que se hacen bromas a la gente. De hecho, los que sufren las bromas son llamados inocentes hasta el presente.

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