Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 17 de junio de 2018

El reino de Dios se hace presente en las cosas pequeñas


La predicación de Jesús comienza con el anuncio de la llegada del "reino de Dios" a nuestras vidas: "El reino de Dios ha llegado, convertíos y creed en esta buena noticia" (Mc 1,15).

Para explicar el misterio del "reino", de la cercanía de Dios a nuestras vidas, de su presencia amorosa, aunque a veces no nos demos cuenta, Jesús usa parábolas, que son cuentecillos o acertijos con una enseñanza.

Hoy, en concreto, el evangelio recoge dos de estas parábolas: la de la semilla que crece lentamente y la del grano de mostaza que se convierte en un arbusto.

A nosotros nos llaman la atención las cosas grandes, pero Jesús quiere hacernos comprender que él se hace presente en las cosas pequeñas y humildes, como en una semillita que está ya plantada en nuestras vidas y va creciendo, aunque no nos demos cuenta.

Para comprender mejor lo que estamos diciendo, les invito a leer las siguientes entradas del blog en las que ya hemos tratado estos argumentos:

- Convertíos, porque el reino de Dios está cerca. Después de afirmar que el reino de Dios está cerca, las siguientes palabras de Jesús son: "Convertíos". La conversión en la Biblia indica una verdadera transformación, que conlleva una nueva manera de actuar: «No os acomodéis al mundo presente, antes bien transformaos mediante la renovación de vuestra mente» (Rom 12,2). Convertirse conlleva una opción radical, en la que no bastan los pequeños reajustes, ya que no es una simple decisión moral, sino una elección de fe, que nos lleva a unirnos a Jesús, a vivir como él vivió...

La predicación de Jesús: el reino de Dios. Los evangelios identifican a Jesús, ante todo, con un predicador. Esa es su principal actividad y lo que mejor le caracteriza. Su predicación se inicia después del bautismo y de su estancia en el desierto, cuando anuncia la llegada del reino de Dios: «El tiempo se ha cumplido. El reino de Dios está cerca» (Mc 1,15). Este «reino» que Jesús anuncia es un acontecimiento gozoso que hay que acoger, antes que una doctrina que aprender. La palabra de Jesús descubre que entrar en el reino es adherir a su persona...

Las parábolas de Jesús. Jesús usa el lenguaje de las comparaciones. De hecho, él no es un filósofo griego, sino un predicador judío, por lo que no usa el lenguaje abstracto de la filosofía, sino el poético de la Biblia. Las Escrituras están llenas de imágenes y comparaciones. Sus palabras son sencillas, porque las parábolas son un intento de acercar su mensaje a los más humildes. De hecho hablan de las realidades cotidianas: la siembra, la pesca, el pastoreo, la preparación del pan, los remiendos en la ropa…

- La semilla que germina y el grano de mostaza. En el evangelio de hoy, Jesús cuenta dos parábolas: la semilla que misteriosamente germina y crece en el silencio y el grano de mostaza que se convierte en un gran arbusto. En ambos casos se nos invita a la confianza en Dios, que realiza su obra de salvación discretamente, pero de manera eficaz. Es verdad que nos han tocado vivir tiempos confusos, pero la palabra de Dios no puede equivocarse ni dejar de cumplirse, y hoy nos anuncia que el Reino de Dios está ya presente en medio de nosotros, creciendo de manera lenta, pero segura...

El grano de mostaza. En el evangelio de hoy, Jesús compara el reino de Dios con un grano de mostaza "la semilla más pequeña del reino vegetal". Tan pequeña que parece una mota de polvo; pero, una vez plantada, germina y da lugar a un gran arbusto de hermosas flores amarillas. Dios realiza su obra entre nosotros con paciencia y humildad. San Juan de la Cruz dice que si él nos llevara a su paso, lo haría todo inmediatamente; pero se adapta a nuestras capacidades, a nuestro ritmo, por eso camina con nosotros lentamente. Él siembra en nuestros corazones pequeñas semillas que tienen que germinar y dar fruto...

Lo cotidiano deslumbra. Les propongo una breve poesía que nos ayuda a contemplar la realidad con ojos nuevos. Incluso en una calle llena de ruido y de barro, la autora sabe fijarse en un sauce que le ofrece un momento de protección y de descanso. Ojalá sepamos siempre descubrir esas cosas pequeñas que hacen nuestra vida más agradable, incluso en medio de las prisas y del ruido.

Vida cotidiana de las carmelitas en fotos. Les presento algunas fotografías que presentan a las carmelitas descalzas en algunos momentos de su jornada, ocupadas en la oración, el trabajo y la fraternidad, haciéndolo todo con amor y por amor, unidas a Cristo, al que sirven lo mismo en el coro que en la cocina, en el jardín y en el locutorio.

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