Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 22 de junio de 2018

Oración del buen humor


En la fiesta de santo Tomás Moro (Thomas More, 1478-1535, canciller de Enrique VIII, que lo asesinó por oponerse a su divorcio y por no aceptar su autoproclamación como cabeza de la Iglesia de Inglaterra, rompiendo la unidad católica), les recuerdo su oración más famosa:

Concédeme, Señor, una buena digestión, 
y también algo que digerir. 

Concédeme la salud del cuerpo, 
con el buen humor necesario para mantenerla. 

Dame, Señor, un alma santa,
que sepa aprovechar lo que es bueno y puro, 
para que no se asuste ante el pecado, 
sino que encuentre el modo 
de poner las cosas de nuevo en orden. 

Concédeme un alma que no conozca el aburrimiento, 
las murmuraciones, los suspiros y los lamentos 
y no permitas que sufra excesivamente 
por ese ser tan dominante que se llama: YO. 

Dame, Señor, el sentido del humor. 
Concédeme la gracia de comprender las bromas, 
para que conozca en la vida un poco de alegría 
pueda comunicársela a los demás. Amén.

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