Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

miércoles, 8 de agosto de 2012

Ejercicios espirituales en el Desierto de las Palmas



Arriba se puede ver una foto de la iglesia del monasterio, abajo una vista panorámica del valle, con el mar al fondo.


He terminado un curso de ejercicios espirituales en el Desierto de las Palmas. Mañana, si Dios quiere, comienzo otro encuentro similar en Valladolid. Siempre es hermoso compartir la fe y la esperanza con otros creyentes, pero oportunidades como esta hacen que el compartir sea más profundo. Aquí recojo una selección de las reflexiones que han escrito los participantes en los ejercicios, animando a todos a que busquen momentos para profundizar en su fe, para crecer en la intimidad con Cristo, para “estar a solas con quien sabemos que nos ama”.


Siempre que vengo al Desierto de las Palmas me enriquezco espiritualmente y disfruto de una paz que me desborda. Me faltan palabras para dar gracias a Dios por todo lo que recibo en este lugar y por los religiosos y religiosas que viven aquí. Puri.

He tenido ocasión de descubrir que san Juan de la Cruz no escribe para unos pocos elegidos, cristianos excelentes de primera fila: su doctrina, que tan solo en apariencia es oscura (se puede entender perfectamente si alguien te ayuda con algunas explicaciones) está dirigida a cualquier cristiano que, enamorado de Jesús, quiere dedicar su vida a conocerle mejor y tener mayor intimidad con Él y no sabe cómo. La obra de san Juan es algo así como un “diario de viaje” hacia el encuentro personal e íntimo con Jesús. Paqui.

El Espíritu Santo es capaz de reunir en una convivencia durante varios días a personas provenientes de diferentes lugares, que piensan y sienten de manera distinta, pero se aprecian como hermanos, hijos de la misma familia. Fernando.

He hecho muchas tandas de ejercicios en este lugar durante mi larga vida y cada vez vengo con más deseos. Las montañas, la vegetación, el mar, las capillas… todo me habla de Dios y me ayuda a poner más atención en las meditaciones. Aquí parece que Él se hace más cercano, casi palpable. Hna. Lucía.

Los ejercicios espirituales han sido la plataforma de lanzamiento para convertirme en un alma de oración. Desde que realicé mis primeros ejercicios en el Desierto de las Palmas, comencé a leer libros de espiritualidad y a orar asiduamente, en ocasiones con sequedad, pero sin abandonar el camino empezado. Ahora mi alma se deleita en las cosas de Dios. El Señor da el ciento por uno. Yo lo vivo cada día. José María.

No sé cómo dar gracias a Dios por estos días en los que he podido profundizar en la doctrina de san Juan de la Cruz, en su mensaje de fe, esperanza y amor que llevan a plenitud nuestras capacidades naturales. Los cantos, los momentos de adoración, el lugar… todo acompañaba. Reme.

Al acabar los ejercicios estoy llena de paz y de amor. Solo puedo darle gracias a Dios… y esperar que la paz me dure. Antonia.

Acabo de terminar una tanda de ejercicios espirituales en el Desierto de las Palmas. Siempre es mucho más lo que recibo de lo que puedo aportar. Como los discípulos después de la transfiguración, me gustaría quedarme en aquellas montañas, pero sé que ahora tengo que volver a la vida cotidiana y poner en práctica todo lo aprendido. Jose.

Los ejercicios espirituales que realizo cada año son el alimento de mi alma, tan necesarios como el alimento del cuerpo para la vida natural. Las charlas sobre san Juan de la Cruz y la lectura de sus escritos me han tocado el corazón. ¡Qué actual que es esta doctrina!, ¡Qué necesaria para la vida cotidiana! Ana.

Hemos pasado un tiempo lleno de oración, sacramentos, cariño, amistad, buenísima comida y un lugar fuera de serie. Todo el camino de regreso en el tren, con los apuntes que habíamos tomado, veníamos comentado el contenido de las charlas… Steven y Sayli.

¡Cuánto he gozado en los largos momentos de adoración, acompañados por los cantos de José Manuel y Paqui y las poesías que recitaba el padre Eduardo! María Luisa.

7 comentarios:

  1. Disculpe, Padre.
    ¿En qué consisten las prácticas de retiro en la espiritualidad carmelitana? ¿En qué se diferencian de la espiritualidad ignaciana?
    ¿Hay algún texto por dónde empezar para empezar a entender a San Juan de la Cruz o a Santa Teresa? ¿Es enseñanza racional, emocional, espiritual...?
    Saludos y gracias.
    Jose Antonio.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Santa Teresa fue muy amiga de los hijos de san Ignacio y una de las primeras personas que leyó sus ejercicios en España, aunque no terminaron de convencerla. En sus obras dice varias veces que no todos sirven para meditar (reflexionar con el entendimiento), pero todos sirven para amar. Y añade que "No está la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho; por eso, lo que más os mueva a amar, eso haced". Para conocer algo de su espiritualidad puedes leer la entrada titulada "el carisma del carmelo descalzo" del 4 de julio.En el enlace a "caminando con Jesús" (que aparece a la derecha de las entradas)encontrarás algunos artículos míos sobre santa Teresa y sobre san Juan, que pueen servirte para introducirte en su pensamiento. Un abrazo.

      Eliminar
  2. Han sido unos días de descanso en Dios, un regalo, un "capricho", unos días de "caer en la cuenta"de su gran Amor, disfrutando de la maravillosa naturaleza de Desierto y de la compañía de los hermanos. ¡Qué el Señor nos enseñe a ir más allá de lo que conocemos para revestirnos de los sentimiento de Cristo!
    Gracias a todos por estos días! Enric y Nuria.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo solo puedo dar gracias a Dios por las personas buenas que pone en mi camino, que tanto me ayudan a descubrir la ternura de Dios en mi vida.Y vosotros sois para mí un verdadero regalo de Dios.

      Eliminar
  3. Sólo he asistido tres días a estos ejercicios, pero los he disfrutado mucho (quizá porque sabía que eran pocos).
    Todo ha sido perfecto; las charlas del P. Eduardo sobre S. Juan de la Cruz del cual es un gran conocedor y nos ha ayudado a comprenderlo un poco más. Las misas acompañadas por las canciones de Jose Manuel y Paqui, los ratos que he pasado con Fina, la atención tan cariñosa de las madres Cristina y Marina y las vistas tan maravillosas desde la ermita de los Desamparados.
    Gracias por todo.
    Lola Fernández.

    ResponderEliminar
  4. No pude ofrecer el eco de mis vivencias en estos ejercicios antes de partir, así que lo hago ahora, casi una semana después. El gozo de haber participado en ellos aún me dura. la llamada de san Juan de la Cruz a profundizar en la noche me ha conmovido para seguir adelante, buceando en el Misterio Divino. Por otro lado, la fraternidad vivida entre los componentes de estas jornadas me ha hecho palpable la experiencia comunitaria de los cristianos enamorados de todos los tiempos, desde lo que cuenta Hechos 2 y 4 hasta los inicios de las Fundaciones de Sta. Teresa, o el revuelo comuntario tras el VAticano II. Por unos días el Señor hace palpable que se puede vivir fraternalmente, luego al regresar, todo se vuelve algo más prosaico, pero precisamente ahí está la "noche" de la que habla San Juan de la Cruz. Abracemos la noche de cada día, lo cotidiano de Dios que se nos ofrece, el "epiousios". Por otra parte, algunos destacáis los cantos como una oportunidad de encuentro con Xto. Solo puedo agradecer humildemente a Dios esta vida dedicada a cantar para "Jesús Sacramentado" junto a los hermanos. Convertir el alma en música y canto, y sentir que uno puede llegar a santo agarrado de una melodía y de una rima, como san Juan de la Cruz.

    ResponderEliminar
  5. P.Eduardo Sanz:
    Mi estimado padre y amigo, acabo de descubrir esta página que no tenía ni idea y me parece muy interesante para enviarte algunos comentarios de las experiencias que durante casi treinta años y trece desde que te conocí, subiendo al Desierto y he vivido intensamente. Hoy sólo voy a recoradar la canción con la que tú inicias siempre el día. ¡Buenos días, buenos días María! Un fuerte abrazo y que Dios siga bendiciendote para guiarnos. Un fuerte abrazo. Vicente

    ResponderEliminar