Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 5 de agosto de 2018

Yo soy el pan de vida


Hoy es el domingo 18 del Tiempo Ordinario, ciclo "b". La semana pasada leímos el relato de la multiplicación de los panes y hoy Jesús nos explica el significado de ese signo afirmando: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás».

En el vídeo pueden escuchar un canto muy apropiado para hoy. Dice así:

Ya no eres pan y vino;
ahora que eres cuerpo y sangre, vives en mí.
De rodillas yo caigo al contemplar tu bondad,
¿cómo no te voy a adorar?

Mientras te pierdes en mis labios
tu gracia va inundando todo mi corazón.
Por esa paz que llena de alegría mi ser,
¿cómo no te voy a adorar?

Señor Jesús, mi salvador,
amor eterno, amor divino,
ya no falta nada, 
lo tengo todo, te tengo a ti.

Dueño y rey del universo,
¿cómo puede ser posible que busques mi amor?
Tú tan grande y yo pequeño, y te fijas en mí,
¿cómo no te voy a adorar?

De rodillas yo te pido
que el día cuando tú me llames sea como hoy
para mirarte a los ojos y poderte decir
que cómo no te voy a adorar.

Señor Jesús, mi salvador,
amor eterno, amor divino,
ya no falta nada, 
lo tengo todo, te tengo a ti.

Les invito a repasar estas entradas que dedicamos al mismo argumento en años pasados:

El discurso del pan de la vida. El domingo pasado leímos en el evangelio de la misa el relato de la multiplicación de los panes. Hoy y los próximos domingos leeremos el discurso del pan de la vida, que se recoge en el capítulo 6 del evangelio según san Juan y que es la explicación que Jesús da al "signo" de la multiplicación...

Jesús es el pan de la vida. Como la gente quería hacer rey a Jesús, en el evangelio de este domingo escuchamos que él les respondió: «No me buscáis porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros». Así, pues, la multiplicación de los panes es un «signo» que hay que interpretar para comprender su significado más profundo. Los contemporáneos se quedaron en la materialidad del gesto, en que habían comido pan sin tener que fatigarse para conseguirlo, y querían más. Pero Jesús les invita y nos invita a ir más allá, a buscar el significado del signo...

El pan de la eucaristía. El pan es «fruto de la tierra», obra de Dios, que la ha preparado durante millones de años para que llegara a ser morada de sus hijos. La semilla depositada en la tierra germina gracias al agua de la lluvia y al calor del sol. De alguna manera, en el pan está presente toda la creación: El sol, a la distancia exacta de la tierra para que pueda surgir la vida, el agua que fecunda la tierra, el ciclo de las estaciones, la semilla que germina en el momento oportuno…

- Significado del pan de la eucaristía. En la última cena, Jesús consagró el pan y el vino. En la cena pascual se utilizaban otros alimentos (verduras amargas, cordero, dulces...), pero Jesús solo tomó el pan y el vino para darles un sentido nuevo, muy concreto. Estos son los dones que la Iglesia presenta sobre el altar, en fidelidad a su Señor, que nos mandó: «Haced esto en conmemoración mía». En el pan y en el vino consagrados, se hace presente Jesús resucitado para ser nuestro alimento y compañero de camino. ¿Por qué eligió Jesús pan y vino para darnos su Cuerpo y su Sangre? El pan de trigo es el alimento fundamental en la cuenca mediterránea. El más barato, el más abundante y el más necesario... 

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