Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 17 de abril de 2016

Jesús es nuestro Pastor y nosotros somos ovejas de su rebaño


Hoy es el cuarto domingo de Pascua, normalmente llamado "del Buen Pastor", porque el evangelio siempre habla de eso, aunque sea distinto cada año. Lo mismo podemos decir de las oraciones de la misa, que en seguida veremos. También es un día especial de oración por las vocaciones.

El cuadro que acompaña esta entrada fue pintado por el alemán Lucas Cranach el viejo (1472-1553).

La oración inicial de la misa, dice así: «Dios todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo; concédenos también la alegría eterna del Reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor».

Y la oración final dice de esta manera: «Pastor bueno, vela con solicitud sobre nosotros y haz que el rebaño adquirido por la sangre de tu Hijo pueda gozar eternamente de las verdes praderas de tu Reino».

He dedicado muchas entradas a hablar de la liturgia de hoy, recogiendo poesías y cantos, además de comentarios bíblicos. En una titulada "Jesús es el pastor que da la vida por sus ovejas" recojo varios enlaces.

Con el salmo responsorial de la misa, decimos: "Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores". Estamos alegres porque Cristo es nuestro Pastor, que nos cuida con amor infinito y da la vida por nosotros. Por eso queremos cantar en su honor llenos de alegría.

En el evangelio de hoy, Jesús dice: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano".

¡Qué gozo más intenso me produce escuchar estas palabras! Jesús me conoce y me da vida eterna y nada ni nadie me puede separar de él. Él lo ha dicho y yo le creo. ¡Bendito seas por siempre, mi buen Pastor! A ti la gloria y el honor y la alabanza y la acción de gracias por los siglos de los siglos. Amén.

2 comentarios:

  1. Amén.
    Dios lo bendiga y, lo conserve en su servició por muchos años.

    Padre Santo, envía a tu mies obreros, sacerdotes según tus deseos que ofrezcan a tu Hijo en el altar y nos den tu amor y tu perdón.
    Cuidalos, porque son tuyos. Guardalos del mal, porque están en el mundo, pero no son de él. Que sean uno como Tu y Jesús sois uno.
    Maria, Madre, que en tus manos misericordiosas sean instrumentos útiles para extender el Reinado de Cristo entre los hombres.
    Guardalos puros como la Hostia que diariamenre acarician, lleva los en tus brazos y acogelos en tu Inmaculado Corazón.
    Feliz día.
    Bendito, alabado y, glorificado seas por siempre Señor Dios del universo.
    Rosa

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    1. ¡Qué bonito comentario sobre los sacerdotes!
      Gracias.

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