Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

jueves, 12 de febrero de 2015

Ávila, cuna de santa Teresa y Patrimonio de la Humanidad


Texto escrito por el padre Francisco Javier Sancho Fermín, actual director de la "universidad de la mística" de Ávila. Publicado en el "libro del peregrino", páginas 31-33.

Ávila sorprende y encanta por su estampa medieval, dibujada por las murallas que mandó construir Alfonso VI en el siglo XI. Sus dos km. y medio de perímetro, jalonados por 88 torreones y 9 puertas, encierran un valioso tesoro histórico artístico, con templos y palacios románicos, góticos y renacentistas que ha merecido a esta ciudad el título de Patrimonio de la Humanidad.

Muchos personajes ilustres han vivido en estas tierras: ermitaños como S. Pedro del Barco, misioneros como Vasco de Quiroga y S. Pedro Bautista, reformadores como S. Pedro de Alcántara, escritores como Alonso Fernández de Madrigal “El Tostado”, compositores como Tomás Luis de Victoria, militares como Blasco Núñez de Vela, Sancho Dávila o Juan del Águila, políticos como Adolfo Suárez… Entre estas figuras merece destacarse la del místico y poeta San Juan de la Cruz.

Y sobre todo, santa Teresa de Jesús, conocida también como santa Teresa de Ávila. Aquí nació y pasó la mayor parte de su vida, comenzó la Reforma del Carmelo, y escribió el Libro de la Vida, el Camino de Perfección y terminó las Moradas. Todo evoca a Teresa en esta ciudad, que con su perfil amurallado se hace imagen del Castillo Interior.

Al acercarnos, el humilladero de los Cuatro Postes nos ofrece una hermosa panorámica, y nos recuerda la anécdota de Teresa que a los siete años de edad pretende ir con su hermano Rodrigo a tierra de moros para ser mártir (cfr. Vida 1,6). 

Según la tradición, en esa cruz del siglo XVI los encontró su tío Francisco, aunque tal vez su aventura no llegara más lejos del puente romano sobre el río Adaja. 

Por este puente salía el camino de Salamanca y de Gotarrendura, el pueblo donde se casaron los padres de Teresa y donde ella pasó temporadas de su infancia.

Cruzando el río, vemos, a la izquierda, la ermita románica de S. Segundo, del siglo XII. Junto a ella estuvo el primer convento de Carmelitas Descalzos, al que se trasladó en 1600, desde Mancera, la primitiva fundación de Duruelo.

Y entramos en la ciudad, que nos propone una peregrinación orante por los principales lugares teresianos, y a través de ellos, por la propia vida.

3 comentarios:

  1. LOS SANTOS NO MUEREN Y AVILA TE ABLA DE AQUELLA NIÑA QUE DE PEQUEÑA QUERIA SER MARTIR APRENDAMOS A CAMINAR PISANDO LAS HUELLAS DE SANTA TERESA ANA MARIA

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  2. Si por algo se conoce a Ávila es precisamente por ser la cuna de la mística, de la mano, sobre todo de Santa Teresa de Jesús, ni que decir de su patrimonio; una oportunidad que se nos regala especialmente en el V centenario, para hacer un viaje al interior a través de sus pasos.
    Conchita

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  3. ¡¡¡ ES EMOCIONANTE ESTE CIBAR CON SANTA TERESA Y EN ESTE HUEVES TAN ESPECIAL ... ... ¡¡¡ BENDITÑISIMOS DÍAS TODOS ... DIOS EN TODOS Y EN TODO DANDO A LUZ ... GRACIAS POR COMPARTIR TODO ESTE LATIR ... !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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