Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 8 de julio de 2017

Novena a la Virgen del Carmen, día segundo


Novena a la Virgen del Carmen. Día segundo: María, la elegida de Dios. La imagen es del Carmen de El Burgo de Osma (Soria).

Salutación para todos los días: 

Virgen María, Madre y hermosura del Carmelo, Estrella del mar, en esta novena acudimos a ti implorando tu amparo. Madre de Dios y Madre nuestra, dirige tu mirada a todos los que invocamos tu auxilio, escucha nuestras plegarias y enséñanos a servir a Jesús con corazón sincero, como hiciste tú. Madre de misericordia y refugio de los pecadores, intercede por nosotros ante tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura bíblica: 

Del evangelio según san Lucas (1,26-28). «El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David. La virgen se llamaba María. El ángel, entrando a su presencia, dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».


Reflexión: 

A lo largo de los siglos, Dios ha llamado a numerosos hombres y mujeres para que colaboraran con su proyecto salvador. A cada uno le ha preparado con los dones necesarios para realizar su misión, pero ha respetado su libertad, por lo que cada cual ha tenido que decidir si quería acoger o rechazar la propuesta de Dios. María fue preparada de una manera única para una misión totalmente singular: ser la madre del mesías. Ella es la mujer escogida por Dios para que su Hijo se encarnase en su seno. Por eso, María es la llena de gracia desde el primer momento de su concepción inmaculada. Así la llamó el ángel Gabriel: «Llena de gracia» y su prima Isabel la proclamó «bendita entre las mujeres» (Lc 1,42). Ella voluntariamente acepta colaborar con el plan de Dios cuando exclama: «Aquí está la sierva del Señor, que se cumpla en mí su palabra».

Pidamos a María que nos ayude a descubrir nuestra misión personal en el plan de Dios y que nos conceda la fortaleza necesaria para ponerla en práctica.


Invocaciones:

ROSA DEL CARMELO, perfúmanos en el alma y en el cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. Dios te salve, María…

ESTRELLA DEL MAR, conduce nuestra barquilla en el mar de la vida hasta que lleguemos a las playas luminosas de la Patria. Dios te salve, María…

REINA DEL CIELO, que un día gocemos de tu compañía en la eternidad y proclamemos contigo la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. Dios te salve, María…

(Pídase la gracia que se desea alcanzar)


Letanías:

Santa María, madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros.
Nueva Eva, ruega por nosotros.
Madre de los vivientes, ruega por nosotros.
Estirpe de Abrahán, ruega por nosotros.
Heredera de la promesa, ruega por nosotros.
Raíz de Jesé, ruega por nosotros.
Hija de Sión, ruega por nosotros.
Tierra virgen, ruega por nosotros.
Escala de Jacob, que une el cielo y la tierra, ruega por nosotros.
Madre y hermosura del Carmelo, ruega por nosotros.


Oración final: 


Padre santo, te suplicamos que nos asista con su intercesión la santísima Virgen María, madre y reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección, que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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