Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 23 de julio de 2017

No seamos intolerantes, por favor


Hoy celebramos el domingo 16 del Tiempo Ordinario, ciclo "a". Estas son las lecturas de la misa:

Primera. Del libro de la Sabiduría (12,13-19). El mensaje es precioso, ya que Dios manifiesta su poder en la misericordia. No necesita imponerse ni ser rígido, sino todo lo contrario, así enseña a los hombres que hay que usar el poder con indulgencia: "Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano".

Salmo responsorial. Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Segunda. De la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos (8,26-27). Dios tiene la iniciativa en todo lo que se refiere a nuestra salvación, por eso nos regala su Espíritu, que nos enseña a orar como conviene.

Evangelio. Mateo (13,24-43). Parábola del trigo y la cizaña. En nuestra historia están mezclados el bien y el mal, la santidad y el pecado, pero hemos de rechazar la tentación de creer que nosotros y los nuestros somos "los buenos" y los otros son "los malos".

He explicado el evangelio de hoy en esta entrada:

Parábola del trigo y la cizaña.

Esta misma semana, el director (católico) de la "Civiltà Cattolica" y el director (protestante) de la edición argentina del "Osservatore Romano" han firmado un artículo conjunto en el que advierten del peligro de un "ecumenismo del odio" que se está desarrollando en Estados Unidos entre evangélicos fundamentalistas y católicos tradicionalistas.

Estos dos autores subrayan cómo el presidente Trump habla a menudo de que hay que perseguir y defenderse de los malos ("bad") o de los que son muy malos ("very bad"). Por supuesto, siempre son "los otros": los mexicanos, los musulmanes, los emigrantes, a los que él identifica con terroristas, narcotraficantes, etc.

Por desgracia, algunos grupos cristianos están asumiendo su lenguaje y defienden los muros, el rechazo a los que son distintos, el odio a los que no piensan como ellos, etc.

Explicación del artículo en italiano aquí.

En el evangelio de hoy, Jesús nos advierte de este peligro y nos dice que no debemos arrancar "la cizaña" porque podemos equivocarnos y arrancar con ella también el trigo bueno. Además, el trigo y la cizaña crecen juntos también en nuestros corazones. Por eso advierte: "El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra".

Por favor, no seamos intolerantes ni rígidos con los demás. Imitemos a Dios, que manifiesta su poder en la paciencia y en la misericordia, tal como nos recuerda la primera lectura.

1 comentario:

  1. Lleva usted mucha razón: todos somos trigo y cizaña. Cuantos más años tengo más me doy cuenta. Si en algo no he pecado ha sido gracia de Dios. ¿Qué hubiera hecho yo en las circunstancias en las que se encuentran los corruptos, los que persiguen a los cristianos...quizá porque nadie le ha hablado nunca del límite entre el bien y el mal? Pues no sé...

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