Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 5 de octubre de 2014

Dios es mi amigo, el viñador, el que me cuida de sol a sol


Por tercer domingo consecutivo el evangelio nos habla de un viñador (que es Dios), de una viña (que es su pueblo) y de unos trabajadores que son invitados a colaborar con él en el cuidado de la viña (que somos cada uno de nosotros).

El evangelio de hace dos domingos nos presentaba el reino de los cielos como una viña en la que Dios nos invita a trabajar (a cada uno en un momento concreto de la jornada y con una misión particular). Al final paga a cada uno mucho más de lo que mereció con su trabajo. 

El evangelio del domingo pasado también presentaba a Dios como propietario de una viña que invita a sus hijos a trabajar en ella. Uno tiene palabras bonitas, pero no acude al trabajo. El otro protesta, pero va. Y nos advertía de que no bastan solo los buenos deseos, sino que tenemos que manifestar nuestra fe en la vida concreta.

El evangelio de hoy vuelve a hablar de una viña (el pueblo de Dios, Israel, la Iglesia) y de unos encargados que se niegan a pagar los frutos correspondientes e incluso persiguen a los enviados del propietario.

Es fácil pensar en las autoridades de Israel, que no daban frutos de conversión y persiguieron a los profetas y a Jesús (el Hijo del dueño). También es fácil pensar en las autoridades de la Iglesia o de los estados, que no cumplen bien su función y a los que juzgamos como malísimos.

Lo difícil es aceptar que la parábola habla de mí, de cada uno de nosotros. Yo soy el que tendría que dar frutos de vida eterna, yo soy el que muchas veces no acepto a los enviados de Dios, que se presentan cuando menos los espero, ni al Hijo, que no viene al son de trompetas y sobre las nubes, sino disfrazado de persona con hambre y sed o de emigrante. Quizás no lo mato, pero lo ignoro y miro para otro lado.

Cesáreo Garabaín tiene una preciosa canción que explica muy bien las lecturas de hoy. La pueden escuchar aquí y dice así:

1. Por los caminos sedientos de luz
levantándose antes que el sol,
hacia los campos que lejos están
muy temprano se va el viñador.
No se detiene en su caminar,
no le asusta la sed y el calor.
Hay una viña que quiere cuidar
una viña que es todo su amor.

Dios es tu amigo, el viñador,
el que te cuida de sol a sol.
Dios es tu amigo, el viñador,
el que te pide frutos de amor.


2. Él te protege con un valladar
levantado en tu derredor,
quita del alma las piedras del mal
y ha elegido la cepa mejor.
Limpia los surcos con todo su afán
y los riega con su sangre y su dolor.
Dime si puede hacer algo más 
por su viña el viñador.

Dios es tu amigo, el viñador,
el que te cuida de sol a sol.
Dios es tu amigo, el viñador,
el que te pide frutos de amor.

3. Por los caminos sedientos de luz
levantándose antes que el sol,
hacia los campos que lejos están
muy temprano se va el viñador.
Solo racimos de amargo sabor,
ha encontrado en tu corazón.
Dime si puede esperar algo más 
de su viña el viñador.

Dios es tu amigo el viñador
el que te cuida de sol a sol.
Dios es tu amigo el viñador
el que te pide frutos de amor.

6 comentarios:

  1. Preciosa reflexión. Gracias. Elías.

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  2. ¡Qué dicha ser la viña del Señor! Perdóname,Dios mio,tanto abandono en sus cuidados y la aparición de agrazones.
    ¡Feliz día a todos!

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  3. Me siento viña y criado Siento que me hieren y que a veces no soy amable con mis hermanos Ana Maria

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  4. Cuanto cuesta amar a los demas y olvidamos que hemos sido creados con amor. Señor Jesus cambia mi mirada hacia los demas. Ana d.V.

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  5. Gracias Dios mío por querer cuidar mi viña ,que solo racimos de amargo sabor encuentras en mi corazón, no ceses en tu caminar, en cuidarme de sol a sol,pues yo te prometo,que también,del viñador cuidaré y frutos de dulce sabor le ofreceré... Te lo pido Señor. _Buenas noches y buenos días _M. Jose.

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