Estas son las lecturas que se leen en la misa del domingo 30 del Tiempo Ordinario, ciclo "a":
Primera lectura (Éxodo 22,21-27). El texto afirma que Dios es compasivo y los creyentes tienen que parecerse a él, por lo que no basta con cumplir estrictamente la justicia. Hay que ir más allá, abriéndonos a la compasión.
Salmo responsorial (17): Yo te amo, Señor, tú eres mi fortaleza.
Segunda lectura (Tesalonicenses 1,5-10): San Pablo se alegra porque los creyentes de Tesalónica acogieron la Palabra de Dios con gozo, a pesar de las dificultades.
Evangelio (Mateo 22,34-40): Solo existe un mandamiento cristiano que resume todos los demás: el mandamiento del amor. Amor a Dios y al prójimo van unidos y son distintas manifestaciones del mismo amor.
Como dice santa Teresa de Jesús "Marta y María han de ir siempre de la mano". La contemplación y el servicio son dos caras de la misma moneda. Teresa de Jesús y Teresa de Calcuta son hermanas en el espíritu, aunque cada una subraye una dimensión concreta del amor.
El amor cristiano no consiste en cumplir una serie de normas, sino en dejar que el corazón de Dios transforme el nuestro. Por eso, la primera lectura recuerda que no podemos permanecer indiferentes ante el sufrimiento ajeno, especialmente cuando afecta a los más vulnerables. La compasión de Dios nos invita a mirar a cada persona con sus mismos ojos, a escuchar su clamor y a comprometernos con su dignidad. No basta con evitar el mal o dar a cada uno lo que le corresponde; estamos llamados a hacer el bien, a aliviar el sufrimiento y a ofrecer cercanía a quien se siente solo o abandonado.
El amor a Dios se verifica en el amor concreto a los hermanos, y el amor a los hermanos encuentra en Dios su fuente y su plenitud. La oración nos ayuda a descubrir la presencia del Señor, y el servicio nos permite reconocerlo en quienes salen a nuestro encuentro. No siempre podremos hacer grandes cosas, pero todos podemos amar en lo pequeño: escuchar sin prisas, perdonar de corazón, compartir lo que tenemos y acompañar al que sufre. Ahí se comprueba la verdad de nuestra fe y se hace visible el rostro compasivo de Dios.
He profundizado en el tema del evangelio de hoy en la siguiente entrada:
- Amor a Dios y al prójimo.

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