Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 15 de octubre de 2012

Fray Luis de León y santa Teresa

Yo no conocí a la madre Teresa de Jesús mientras estuvo en la tierra, más ahora que vive en el cielo la conozco y la veo en dos imágenes vivas que nos dejó de sí, que son sus hijas y sus libros; que a mi juicio son testigos fieles de su gran virtud. Que como el Sabio dice, “el hombre en sus hijos se conoce”. Porque los frutos que cada uno deja de sí cuando falta, esos son el verdadero testigo de su vida y por tal le tiene Cristo, cuando en el Evangelio, para diferenciar el malo del bueno, nos remite solamente a sus frutos: “Por sus frutos los conoceréis”.

Dejados aparte otros muchos y grandes provechos que hallan los que leen estos libros, dos son a mi parecer los que con más eficacia hacen. Uno, facilitar en el ánimo de los lectores el camino de la virtud; y otro, encenderlos en el amor de ella y de Dios. Porque en lo uno es cosa maravillosa ver cómo ponen a Dios delante de los ojos del alma, y cómo le muestran tan fácil para ser hallado y tan dulce y tan amigable para los que le hallan; y en lo otro, con cada una de sus palabras pega al alma fuego del cielo que le abrasa y deshace. Y déjanla tan alentada y ansiosa del bien que vuela luego a él con el deseo que hierve. Que el ardor grande que en aquel pecho santo vivía salió como pegado en sus palabras, de manera que levantan llama por dondequiera que pasan.

Así que tornando al principio, si no la vi mientras estuvo en la tierra, ahora la veo en sus libros e hijas, que son retrato vivo suyo. En Madrid, a 15 de septiembre de 1587.


De modo que ya lo saben: si quieren conocer a santa Teresa, lean sus obras y frecuenten a las carmelitas descalzas. Feliz día a todos.

3 comentarios:

  1. Yo también he encontrado siempre a santa Teresa en sus libros y en sus hijas. Cuando la leo y cuando visito a las carmelitas compruebo que sigue viva. E.N.

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  2. He visitado su convento en cuatro ocasiones, las últimas dos he tenido una experiencia sublime. Donde sentí una paz y sensación de bienestar indescriptible. La última vez hace unos meses no podía moverme del altar, quería quedarme allí, sintiendo la presencia viva de Dios.

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  3. Un placer leer a Fray Luis hablando sobre los frutos de Santa Teresa. Estos clásicos, es que, cuando cogen la palabra, atinan en lo que dicen y, además, lo dicen con una belleza subyugante para la persona sensible a las palabras.

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