Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 24 de mayo de 2014

Les daré el Espíritu Santo


El domingo próximo, si Dios quiere, celebraremos la fiesta de la Ascensión del señor a los cielos. Y el domingo siguiente, la fiesta de Pentecostés. Es natural que en el evangelio de mañana (sexto domingo de Pascua) se hable de la despedida de Jesús y de sus promesas: "No les dejo solos, les enviaré el Espíritu Defensor para que sea su fuerza y puedan continuar mi obra".

Los evangelios hablan del Espíritu "Paráclito". Esta palabra griega significa a la vez "defensor" y "consolador". Esta es la misión del Espíritu Santo: defendernos del maligno y consolarnos en las dificultades.

No voy a insistir en la identidad del Espíritu Santo, al que ya he dedicado varias entradas (como esta en la que hablo de su presencia en el Antiguo Testamento y esta en la que hablo de su presencia en el Nuevo Testamento). 

Solo quiero recordar que, con la fuerza del Espíritu Santo, estamos llamados a dar a todos "razón de nuestra esperanza con mansedumbre, respeto y buena conciencia", tal como nos pide san Pedro en la segunda lectura.

El cristianismo no se puede imponer por la fuerza, pero tenemos que proponerlo a todos con respeto y valentía. Queremos que todos alcancen la plenitud de la vida, por eso tenemos que darles a conocer al que es "el camino, la verdad y la vida", tal como escuchábamos en el evangelio del domingo pasado.

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