Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

lunes, 30 de septiembre de 2013

Santa Teresita del Niño Jesús (1 de octubre)


Mañana, si Dios quiere, celebraremos la fiesta de santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz, fallecida en Lisieux a los 24 años de edad en 1897. En el blog le hemos dedicado ya 13 entradas, en las que hemos hablado de su historia y espiritualidad y también hemos comentado algunos textos suyos.

Quizás, lo que más sorprende de su vida sea su experiencia de solidaridad con los incrédulos. El ateísmo era un fenómeno que estaba iniciando en Europa, pero su amor hacia los pecadores y su compasión hacia los no creyentes la llevó a desear sentarse a su mesa y a compartir su dolor. 

Dios le concedió un conocimiento no intelectual, externo, sino íntimo, experiencial, del mundo de las almas sin fe. Vivió los últimos 18 meses de su existencia inmersa en el túnel de la noche oscura. 

Todo comenzó en la noche del Jueves al Viernes Santo de 1896, cuando vomitó sangre en la cama. Fue el primer síntoma de su tuberculosis, pero nadie se dio cuenta. Desde ese día, las pruebas físicas y las espirituales se multiplicaron.

Teresa conocía las batallas anticlericales de la prensa y las leyes que habían decretado el cierre de numerosos conventos. La apologética del momento afirmaba que todo era un complot de personas de mala voluntad, pero que la fe es obvia y no necesita de ninguna demostración: la creación entera canta la gloria de Dios y todos deberían admitir su existencia. 

Teresa se hizo solidaria de una manera misteriosa con los pecadores, a los que llamaba «mis hermanos», viviendo su noche y su oscuridad, aceptando permanecer en soledad, orando en su nombre.

Escuchémosla a ella: «Yo gozaba de una fe tan clara, que el pensamiento del cielo constituía toda mi felicidad. No me cabía en la cabeza que hubiese incrédulos. Jesús me hizo comprender que hay verdaderamente almas sin fe, permitió que mi alma se viese invadida por las más densas tinieblas. Señor, tu hija te pide perdón para sus hermanos. Se resigna a comer, por el tiempo que quieras disponer, el pan del dolor, y no quiere levantarse de esta mesa llena de amargura. Me parece que las tinieblas me dicen, burlándose de mí: “Sueñas con la luz. Sueñas con la posesión eterna del Creador. Crees poder salir un día de las brumas que te rodean. ¡Adelante! ¡Adelante! Gózate de la muerte, que te dará, no lo que tú esperas, sino una noche más profunda todavía, la noche de la nada”. La imagen que he querido dar de las tinieblas que envuelven mi alma es tan imperfecta como un boceto comparado con el modelo. No obstante, no quiero extenderme más, temería blasfemar».

Que santa Teresita interceda por todos los incrédulos y pecadores, sus hermanos. Amén.

1 comentario:

  1. Hay almas grandes que vienen a enseñarnos que tanto se puede amar. Señor cambia nuestro corazón haciéndolo sensible y solidario hacia nuestros prójimos necesitados.

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