Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

domingo, 22 de septiembre de 2013

No podéis servir a Dios y al dinero


Jesús, en el evangelio de hoy nos advierte de que no podemos servir a dos señores, y contrapone el culto a Dios y el culto a los bienes materiales (divinizados en la figura de "mammón", el dios del dinero). No desprecia el uso de las cosas, pero advierte de que cuando en lugar de ser medios se convierten en fines, nos esclavizan.

En la parábola de hoy, Jesús nos recuerda que el mundo considera inteligentes y astutos a los que saben acumular bienes, pero Dios considera sensatos a quienes saben usarlos bien, ayudando al que no tiene.

Aquí no se está condenando a nadie. Solo se está haciendo una advertencia: si quieres ser feliz de verdad y que tu felicidad dure por los siglos, haz un buen uso de tus bienes (no importa cuáles ni cuantos tengas), compártelos con los demás y no pongas en ellos tu corazón.

"Si entre ellos hay algún pobre o necesitado y ellos no tienen abundancia de medios, los cristianos ayunan dos o tres días para satisfacer la falta de sustento necesario en los necesitados". Arístides (s. II).

"Los que tienen y quieren, cada uno según su libre determinación, da lo que bien le parece, y lo recogido se entrega al presidente y él socorre de ello a huérfanos y viudas, a los que por enfermedad o por otra causa están necesitados, a los que están en las cárceles, a los forasteros de paso, y en una palabra, él se constituye en provisor de cuantos se hallan en necesidad". San Justino (s. II).


"El no dar parte de lo que tienes, ya es rapiña. Hay un testimonio de las Escrituras Divinas que llama rapiña, avaricia y defraudación no solo arrebatar lo ajeno sino también el no dar parte de lo propio a los demás. Forzosamente el principio y la raíz de tus riquezas proceden de la injusticia, porque Dios al principio no hizo a uno rico y a otro pobre, sino que dejó a todos la misma tierra. ¿De dónde, pues, siendo la tierra común, tienes tú tantas yugadas de tierra y tu vecino ni un palmo de terreno?". San Juan Crisóstomo (s. IV).

"Abrid de par en par las puertas de vuestros graneros, dad salida a vuestras riquezas. Dime, ¿qué es lo que te pertenece?, ¿de dónde trajiste nada a la vida?, ¿de quién lo recibiste?... Los ricos se apoderan de lo que es de todos y se lo apropian, solo porque se han adelantado a los demás. Si cada uno se contentase con lo necesario para atender sus necesidades y dejase lo superfluo a los demás, no habrían ricos ni pobres". San Basilio Magno (s. IV).

"No sería cristiano, ni siquiera humano, que en tiempos difíciles de crisis económica y de grave desocupación, quienes se encuentran libres de tales problemas mantuvieran un ritmo de vida hecho de ostentación, de lujo y de consumismo, que constituiría una ofensa para tantas familias". Beato Juan Pablo II.


"San Pablo dice que “la codicia es la raíz de todos los males”. Y Jesús añade que “no se puede servir a Dios y al dinero”. No se puede: ¡o uno o el otro! Cuando el dinero se convierte en un ídolo, tú le rindes culto. Por esto Jesús dice que no puedes servir al ídolo dinero y al Dios Viviente: o a uno o al otro. Esto no es comunismo. ¡Esto es Evangelio puro! ¡Estas son las palabras de Jesús! ¿Qué sucede con el dinero? Al inicio el dinero te ofrece un cierto bienestar. Está bien, luego te sientes un poco importante y viene la vanidad. Y de la vanidad se pasa a la soberbia, al orgullo. Hay tres escalones: la riqueza, la vanidad y el orgullo. Nadie puede salvarse con el dinero. Sin embargo, el diablo toma siempre este camino de tentaciones: la riqueza, para sentirte autosuficiente; la vanidad, para sentirte importante; y, al final, el orgullo, la soberbia". Papa Francisco (homilía 20-09-2013).

Quien tenga oídos, que escuche...

5 comentarios:

  1. Muchas veces yo también intento ser astuto al estilo del mundo, para ganar bienes y tener seguridades. Señor, ayúdame a poner mi confianza solo en ti. Que las riquezas no sean una obsesión y que sepa usar de los bienes con libertad. Paolo

    ResponderEliminar
  2. Señor, que mi confianza este siempre en ti y no en el dinero.
    Dame un corazon generoso, para saber compartir los bienes que tu me das cada dia.Fina.

    ResponderEliminar
  3. Señor ayúdame a que aprenda de Ti a saber compartir con los demás

    ResponderEliminar
  4. Ojalá todos los cristianos,comprendamos
    vitalmente y practiquemos la alegría de compartir.

    ResponderEliminar
  5. Me han enseñado de muy jovencita a trabajar para ayudar a mi familia
    que nunca tenga miedo a no poder tener lo necesario para poder vivir Ana Maria

    ResponderEliminar