Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 14 de julio de 2012

Santa Teresita y la Virgen María


El cuadro de Arístides Artal representa una escena de vida cotidiana de la Sagrada Familia, en concreto el momento de dar gracias a Dios por los alimentos.


Santa Teresa del Niño Jesús y de la santa Faz (de Lisieux) dice en sus escritos que no le gustan las vidas “imaginadas” de María. No necesita oír hablar de sus “privilegios” para amarla. A ella le basta con lo que dice el evangelio: que María es una mujer sencilla, modelo de fe y de servicio. Efectivamente “es más madre que reina”. Teresa dice: “no puedo alimentarme más que de la verdad”. Por eso, solo le interesa “la vida real de la Virgen María, no su vida supuesta”. Antes de morir quiso dejar en una poesía todo lo que pensaba de María. Era consciente de que sus escritos podrían hacer bien a muchas personas y consideraba que sus pensamientos sobre María eran suficientemente importantes como para escribirlos y transmitirlos a la posteridad. Transcribo algunas líneas de esta poesía (la última que escribió), que ella tituló “Por qué te amo, María”.

1. Madre, quiero cantar por qué te amo,
por qué tu dulce nombre hace que mi corazón salte de gozo
y por qué el pensamiento de tu grandeza no me inspira temor.
Si yo te contemplase en tu sublime gloria,
más brillante ella sola que la gloria de todos los santos juntos,
no podría creer que soy tu hija; en tu presencia bajaría los ojos...

2. Para que una hija pueda querer a su madre
es necesario que esta sepa llorar con ella,
que comparta con ella sus penas y dolores.
¡Oh dulce Reina mía, cuántas lágrimas lloraste en el destierro
para ganar mi corazón!
Meditando tu vida como la describe el Evangelio,
yo me atrevo a mirarte y a acercarme a ti.
No me cuesta creer que soy tu hija,
cuando veo que sufres y mueres como yo.

6. Tú me haces comprender
que no es imposible caminar tras tus huellas.
Tú hiciste visible para nosotros

el estrecho camino que lleva al cielo
con la práctica constante de virtudes humildes.
Mi deseo es permanecer pequeña, como tú.
Al verte ir presurosa donde tu prima Isabel,
aprendo de ti a practicar la caridad ardiente.

9. ¡Oh María y José!, en Belén os veo rechazados por todos.
Nadie quiere acoger en su posada a dos pobres forasteros.
¡Solo tienen sitio para los grandes...!
Y en un establo mísero, rudo y destartalado
tiene que dar a luz la Reina de los cielos.
¡Madre del Salvador, qué amable y que grande
me pareces en tan pobre lugar!

11. Te amo cuando te mezclas con las demás mujeres.

17. Yo sé que en Nazaret, Virgen llena de gracia,
viviste pobremente, sin ambición.
Tu vida no está hermoseada
de éxtasis, ni raptos, ni milagros.
Muchos son en la tierra los pequeños,
y ellos pueden alzar, sin miedo, a ti los ojos.
Por el común camino, oh Madre incomparable,
caminas tú, guiándonos al cielo!

25. Yo iré muy pronto a verte.
Madre, tú que viniste a sonreírme en la mañana de mi vida,
ven otra vez a sonreírme ahora,

pues ha llegado ya la tarde para mí.
Quiero cantar en tus rodillas por qué te amo
¡y repetir por siempre que soy tu hija!

3 comentarios:

  1. Es una poesía preciosa. Me ha gustado mucho y me ha hecho mucho bien en esta mañana dedicada a María. Gracias, Nuria.

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  2. El texto de santa Teresita me ha gustado mucho y el cuadro de la foto también. Hace a la sagrada familia más cercana, sin quitarle nada de su sacralidad. Paolo.

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  3. Por que te amo te siento madre Por que te amo quiero que me hagas humilde yo sola no puedo Por que te amo quiero amar como tu
    Ana Maria

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