Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

viernes, 20 de julio de 2012

20 de julio. El profeta Elías


EL Carmelo celebra hoy al Profeta Elías, cuyo nombre (en hebreo ’Èl-iYahu) significa “Yahvé es mi Dios”.

La Biblia recoge dos expresiones suyas, que se repiten como lemas de su existencia: “Vive Dios, en cuya presencia estoy” y “Me consumo de celo por la causa del Señor, Dios de los ejércitos”. Desde antiguo, la Orden vio en estas dos expresiones la mejor descripción del doble espíritu heredado de Elías (la contemplación y el apostolado).

En la cima del Monte Carmelo retó a los adoradores de los falsos dioses, mostrándoles que sólo hay un Dios verdadero. Después de realizar numerosos prodigios, en la soledad del Monte Horeb descubrió la presencia de Dios en la brisa suave de la oración silenciosa. Allí, Dios se le manifestó como “el Clemente y Compasivo, rico en piedad y leal”.

La Biblia afirma que, terminada su misión en la tierra, fue misteriosamente raptado en un carro de fuego. El profeta Malaquías anunció que Elías debía volver para preparar la manifestación del mesías. Por eso, Jesús afirmó que san Juan Bautista “vino con el espíritu y poder de Elías”. En la transfiguración del Señor, Elías apareció como el representante de los profetas, testimoniando que toda la Escritura anuncia a Cristo.

Los primeros ermitaños del monte Carmelo lo tomaron como modelo de su vida consagrada. Por eso los carmelitas le rendimos este culto especial.

Oración colecta. Señor, Dios de nuestros padres en la fe, que concediste al profeta Elías vivir siempre en tu presencia, inflamado por el celo de tu gloria; concédenos buscar siempre tu rostro y ser en el mundo testigos de tu amor.

Oración sobre las ofrendas. Mira, Señor, con bondad los dones de tu Iglesia en oración y acepta complacido nuestra ofrenda como aceptaste el sacrificio del profeta Elías al manifestar maravillosamente tu presencia.

Prefacio. En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, por Jesucristo nuestro Señor. Tú has querido elegir y suscitar profetas que enseñasen a Israel, tu pueblo, a confesarte como el Dios vivo y verdadero y lo fuesen llevando con la esperanza de salvación. Entre ellos, honraste con tu amistad divina al profeta Elías para ser defensor de tu gloria y heraldo de tu omnipotencia y de tu amor. Tú premiaste su deseo de caminar siempre en tu presencia al elegirlo testigo de la transfiguración, dándole el gozo cumplido de contemplar la faz resplandeciente del rostro de Cristo. Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar: Santo...

Oración después de la comunión. Nos has fortalecido, Señor, con el alimento celestial del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo; que él nos ayude a caminar en fe hasta que podamos gozar de tu presencia como el profeta Elías en el monte santo de la gloria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario